La inauguración, un termómetro político

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Dirigida y coordinada por la Fundación Teatro Nacional y la Corporación Festival Iberoamericano de Teatro, en cabeza de Ana Martha de Pizarro, la ceremonia inaugural de los Juegos Mundiales en Cali, promete ser un espectáculo más deslumbrante de lo que fue la clausura del Mundial Sub-20, dirigido y realizado por esta compañía de teatro.

Inauguración

Betty Garcés, la soprano bonaverense, que ha maravillado en Alemania, cantará el himno nacional y le seguirá una coreografía de danza contemporánea preparada por El Mulato. Habrá música del Pacífico y salsa con la orquesta dirigida por el maestro José Aguirre. Sonará la marimba de Hugo Candelario y habrá espectáculo tecnológico y de juegos pirotécnicos, inédito para Cali.

Al Pascual Guerrero llegará el presidente Juan Manuel Santos, donde está previsto que dirija unas palabras de bienvenida. El estadio estará completamente lleno y el mandatario se someterá, entonces, a uno de los más difíciles termómetros políticos: la inauguración de un gran evento deportivo.

En Colombia es legendario el abucheo de que fue objeto el presidente Alfonso López Michelsen, quien al final de su mandato, en 1978, llegó al estadio Atanasio Girardot para inaugurar los Juegos Centroamericanos y del Caribe que se realizaban en Medellín. La ‘chifladera’ fue tal, que López no pudo hablar.

Hace solo unas semanas, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, tuvo también que desistir de hablar en la inauguración de la Copa Confederaciones, porque el público no paró de abuchearla. Ya en el 2007, en el estadio Maracaná de Río, un presidente tan popular como Luiz Inácio Lula da Silva debió guardar sus palabras para una mejor oportunidad porque el público que llenaba el mítico escenario le impidió hablar.

“¡Saludemos al presidente de la república!”, pedía el maestro de ceremonia y el público respondía una y otra vez: “¡Uh, uh, uh!”, en la inauguración de unos Juegos Deportivos Nacionales ecuatorianos, cuando llegó al escenario el entonces presidente Lucio Gutiérrez.

Hace pocos meses el turno fue para el presidente Evo Morales, quien debió desistir de inaugurar los Juegos Bolivarianos, tras el silbido general del que fue objeto en el estadio Patria, de Sucre.

El presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, tampoco se salvó en la inauguración del Mundial de Béisbol en el Estadio Rod Carew, de Ciudad de Panamá.

La plaza de toros La Santamaría, de Bogotá, ha sido como el termómetro político por excelencia en Colombia: allí abuchearon a María Eugenia Rojas, hija de Gustavo Rojas Pinilla, en 1956 y el hecho terminó en sangre. Andrés Pastrana no pasó la prueba y aunque era un gran aficionado a los toros no pudo volver a la plaza.

El presidente Santos se expondrá al termómetro el próximo jueves a las 8:00 p.m. en el Sanfernandino. Dura prueba.

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