La muerte lenta del río Cañaveralejo

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La zona de embalse, como es llamada técnicamente esta área, es adecuada en el momento por empleados de la CVC para que reciba las aguas del Cañaveralejo y evitar más abajo inundaciones. Esta es prácticamente la entrada del río a la  ciudad. Aquí aún no se evidencia el alto grado de contaminación.
La zona de embalse, como es llamada técnicamente esta área, es adecuada en el momento por empleados de la CVC para que reciba las aguas del Cañaveralejo y evitar más abajo inundaciones. Esta es prácticamente la entrada del río a la ciudad. Aquí aún no se evidencia el alto grado de contaminación. Foto:Luís Alfonso Morales M.

El río Cañaveralejo, uno de los principales ríos de Cali, agoniza. Está  en un estado de coma cuyo silencio también lo sume en el olvido de la comunidad caleña, que hoy solo lo distingue como “el caño de la 50”. Esta es la historia ilustrada de su muerte lenta.

Recorre barrios  de la capital vallecaucana, bañada por siete ríos principales y un promedio de 2 a 3 quebradas por comuna. Atraviesa la ciudad de occidente a oriente, desde corregimientos, siguiendo por la Comuna 20, hasta llegar a la autopista Simón Bolívar. Para los que no ven su canalización, es un pequeño riachuelo de nombre desconocido; para otros –acostumbrados al término–, es un “caño”, y obedeciendo a esa concepción, el río Cañaveralejo se vuelve apto para recibir cuanto residuo sólido se le ocurre a la comunidad.

El Cañaveralejo y su legado ambiental para Cali

El río Cañaveralejo nace en el Parque Natural Nacional Farallones de Cali. De ahí que sus características que lo hagan muy distinto a ríos como el Cauca. El nacimiento en la montaña hace que su gran pendiente le provea una buena cantidad de oxígeno, y en su nacimiento, que incluye unos buenos kilómetros, ofrece espacios de recreación importantes para la comunidad de corregimientos y caseríos.

Un recorrido de dos horas con expertos mostró que el comienzo del proceso de contaminación del río Cañaveralejo es su llegada a la zona urbana de Cali, donde de inmediato comienza la degradación del afluente que por hacer su recorrido entre los barrios está expuesto a los abusos de la mano del hombre.

Además, han sido necesarias a través de los tiempos obras que permita la convivencia del río y de la comunidad en una ciudad que crece de forma desordenada y rápida. Caso puntual: las obras a la altura del sector conocido como La Sirena, donde por el momento se  adecua la zona del embalse, terreno exclusivo para la llegada de abundante cantidad de agua, lo que ayuda a evitar inundaciones en la parte plana del sur de Cali donde hace años afectaban barrios enteros.

En la calle Primera empieza a evidenciarse la contaminación del río, aunque en esa zona no está canalizado, la mano del hombre se ha encargado de su deterioro. A la derecha se puede ver un canal que hasta hace poco depositaba aguas contaminadas al afluente.
En la calle Primera empieza a evidenciarse la contaminación del río, aunque en esa zona no está canalizado, la mano del hombre se ha encargado de su deterioro. A la derecha se puede ver un canal que hasta hace poco depositaba aguas contaminadas al afluente. Foto: Luís Alfonso Morales M.

En la Comuna 20 de la ciudad, a la altura de la calle Primera, el Cañaveralejo conserva el aspecto de río, no ha sido canalizado y, aunque la vida en sus aguas queda descartada, el elemento paisajístico se mantiene en una pequeña proporción.

Ya en la Comuna 19, exactamente en la plaza de toros que por cierto lleva su mismo nombre, el río hoy está “privatizado”, lo que se evidencia por el encierro con rejas y mallas durante dos cuadras (entre la calle Tercera y la calle Quinta). Según el ingeniero sanitario Carlos Restrepo, miembro del colectivo Otro Medio, este caso es el ejemplo más explícito de cómo se  ha quitado de manera indiscriminada la ronda (espacio libre alrededor del afluente), lo que afecta no solo al río, también a los seres vivos que allí se encuentran y a la comunidad.

La “privatización de ríos” no está permitida, y se desconocen las causas por las que hace suficientes años –como para que quede en el olvido– se hiciera semejante cosa, que privó a  la comunidad del sector de disfrutar de unos metros considerables del afluente.

Por su parte, el jefe de recurso hídrico del Dagma, Camilo Vélez, dijo que estas han sido acciones de mucho tiempo atrás. Se tomaron decisiones en las que se permitieron franjas inferiores, esto hay que evaluarlo, aunque todo se debe al cambio y al crecimiento de la ciudad, además a las normas que antes regían y hoy ya no, o viceversa. “No solo pasa en el Cañaveralejo, pasa en otros ríos donde no se cuidan las franjas de protección o se deja un especio mínimo. Esto tiene un costo ambiental, económico y paisajístico”, aseguró.

De la privatización a la canalización…

Por la plaza de toros, en plena calle Quinta está el río privatizado durante dos cuadras, hasta la calle Tercera. Está encerrado por rejas y mallas e incluso se hizo un puente privado que conecta las oficinas de la Fundación Plaza de Toros con la plaza.
Por la plaza de toros, en plena calle Quinta está el río privatizado durante dos cuadras, hasta la calle Tercera. Está encerrado por rejas y mallas e incluso se hizo un puente privado que conecta las oficinas de la Fundación Plaza de Toros con la plaza. Foto: Luís Alfonso Morales M.

Según el ingeniero sanitario Carlos Restrepo Gamboa, la canalización del río Cañaveralejo se hizo hace ya varias décadas, se desconoce en qué administración y desde ese momento se desahució este tesoro hídrico, porque de inmediato se descartó que pudiera conservar las cualidades de río, la preservación de las especies y el modelo paisajístico. Nunca se socializó la obra con la comunidad y mucho menos se lideraron campañas para preservarlo.

De la “privatización” del río sigue la canalización, una obra que se conoce no precisamente por estética: al río lo contienen dos muros a lado y lado, un canal lo suficientemente angosto como para que la gente interprete que se trata del sitio de vertimiento de aguas residuales. Y así quedó el río Cañaveralejo. Su canalización comienza desde la carrera 50 con Pasoancho, al sur de la ciudad.

Para el Dagma, el organismo ambiental que hace el control y la vigilancia en estos casos, decisiones como estas, de mucho tiempo atrás, se hacen por una necesidad que antes ha sido estudiada. De acuerdo con análisis del ingeniero sanitario Camilo Vélez, hay una gran  probabilidad de que la canalización fuera resultado del manejo hidráulico o un cambio de cauce que el Municipio debió hacer al afluente por los daños que se ocasionaban, como inundaciones en puntos donde la ciudad se estaba desarrollando, urbanísticamente hablando. El funcionario hace énfasis en que para esta clase de obras se deben sacar los permisos pertinentes.

Cerca a los barrios Camino Real y Tequendama pasa silencioso el río, confundido con un canal de aguas residuales. Al lado izquierdo, el canal en el que fue convertido el río; al lado derecho, el canal de aguas lluvias.  En este punto se unen.
Cerca a los barrios Camino Real y Tequendama pasa silencioso el río, confundido con un canal de aguas residuales. Al lado izquierdo, el canal en el que fue convertido el río; al lado derecho, el canal de aguas lluvias. En este punto se unen. Foto: Luís Alfonso Morales M.

Las imágenes hablan por sí solas, por eso es conocido como el río Cañoveralejo o “el caño de la 50”, porque su recorrido es paralelo a su deterioro. Y lo que más ha golpeado al afluente es la llegada de aguas residuales de residencias y establecimientos por donde pasa, consecuencia de la existencia de lo que llaman los expertos “conexiones erradas”, que es la no conexión de los desagües al alcantarillado sino a canales de aguas lluvia que a su vez están conectados a afluentes como el río en cuestión.

El común denominador de las zonas por donde pasa el río Cañaveralejo es la presencia de unidades residenciales, barrios conocidos de la ciudad y establecimientos comerciales. Hacer el cálculo de los metros cúbicos de aguas residuales que le están cayendo a esta fuente hídrica por día resulta escandaloso.

Respecto de este aspecto, el vocero del Dagma explica que aunque el problema continúa y la dependencia lo admite, desde hace un tiempo se está corrigiendo. Añade que la llegada de aguas residuales a los ríos se debe a tres causas principales: conexiones erradas, falta de mantenimiento del sistema de alcantarillado o falta de mantenimiento del sistema pluvial.

En el caso de las conexiones erradas (conexiones inadecuadas del sistema de alcantarillado al sistema pluvial), los casos más comunes, el protocolo que se cumple por parte de las empresas a las que le compete el asunto es que Emcali entrega un reporte de las comunas donde están los usuarios con conexiones erradas, y al Dagma le corresponde notificar a estos usuarios. Vélez indica que a la fecha de mil doscientos sesenta casos que se presentan en algunas comunas de Cali como la 18, 20, 22, 4 y 5 se han corregido seiscientas conexiones erradas.

En el caso de la Comuna 17 por donde pasa el río Cañaveralejo se han detectado trescientas conexiones erradas que llegan directa o indirectamente, de las cuales se han corregido ciento ochenta y cinco y el proceso de notificación continúa.

 

La diferencia de color en las aguas hacen notar que una es el agua contaminada que cae al río, y la otra es el agua del Cañaveralejo. Cuando los técnicos hablan de conectores errados, se refieren a estas aguas contaminadas. Carrera 50 con calle 13.
La diferencia de color en las aguas hacen notar que una es el agua contaminada que cae al río, y la otra es el agua del Cañaveralejo. Cuando los técnicos hablan de conectores errados, se refieren a estas aguas contaminadas. Carrera 50 con calle 13. Foto: Luís Alfonso Morales M.

La muerte del Cañaveralejo es inevitable

A medida que continúa el recorrido de observación, el panorama no cambia: las “riveras” sucias, deterioradas, y hasta peligrosas hacen parte del paisaje.

Ya en la autopista Simón Bolívar con carrera 50 se encuentra el punto donde uno de los siete ríos más importantes de Cali, el río Cañaveralejo, muere literalmente. Justo allí se encuentra con el canal de aguas residuales que viene de la plaza de mercado de Santa Helena, conocida por su alta actividad comercial y, por ende, generadora de una cantidad importante de residuos sólidos que son arrojados a este canal o “caño”.

Allí, en ese punto (ver fotografía) se vuelven compañeros inseparables el Cañaveralejo y el conocido caño de Santa Helena, tal vez contra la voluntad del afluente pero de forma inevitable. Les hace compañía un asentamiento subnormal llamado Brisas del Limonar, donde además funcionan bodegas de reciclaje. Queda justo en frente la escombrera de la 50, que contribuye a la contaminación incluso visual.

Quienes han estudiado y se han dedicado a conocer el comportamiento de los ríos se atreven a asegurar que el daño al rio Cañaverlajo es irreversible y que su muerte es un hecho.

Los organismos ambientales aseveran que se está trabajando con actividades de control, mejoramiento y seguimiento de forma periódica. Entre las actividades, están labores de recolección de residuos sólidos, poda de zonas verdes y mejoramiento paisajístico. También obras de descontaminación como las mencionadas que hacen Emcali junto con recursos de la tasa retributiva.

Además, las leyes que hoy sancionan a quienes atentan contra el medioambiente respaldan aun más la labor del Dagma y la CVC. El ingeniero Camilo Vélez puntualiza en que las sanciones en el caso de contaminación por aguas residuales ya comenzaron. Son usuarios que no han cumplido los plazos de la notificación y además no solicitan un plazo. Las sanciones se imparten según la gravedad del caso y sus particularidades, pueden ser pecuniarias, económicas o llamados de atención contempladas en la Ley 1333 de 2009.

La muerte del río está ubicada en la carrera 50 con autopista Simón Bolívar. A la izquierda se ve el río Cañaveralejo color chocolate; a la derecha se ven las aguas negras del caño que llega desde la plaza de mercado Santa Helena. Es, literalmente, la muerte del río.
La muerte del río está ubicada en la carrera 50 con autopista Simón Bolívar. A la izquierda se ve el río Cañaveralejo color chocolate; a la derecha se ven las aguas negras del caño que llega desde la plaza de mercado Santa Helena. Es, literalmente, la muerte del río. Foto: Luís Alfonso Morales M.

Mientras tanto, los organismos y movimientos medio ambientales en Cali continúan con sus actividades pedagógicas. Carlos Restrepo y su colectivo tienen un importante campo de acción en los colegios de la zona ubicada entre las comunas 17, 18, 19, 20, influencia del Cañaveralejo, para educar a niños y adolescentes en el cuidado de los recursos hidrográficos. Dictan conferencias, hacen caminatas ecológicas. “El daño es irreparable pero no por eso hay que dejar de trabajar”, manifiesta.

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