La ruta está trazada

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Foto: Archivo UAV

Por: Nicolás Orejuela Botero

El Concejo estudió a fondo y concienzudamente los planes propuestos por la administración municipal; buscaron la sinergia y el diálogo respetuoso con el ejecutivo, así como la participación de otros actores de la sociedad en aras de nutrir un plan aterrizado, coherente y responsable sobre una realidad que vivimos los caleños. Así, resulta un plan que se la juega por recuperar el optimismo y la confianza de los ciudadanos, promoviendo como punto fundamental los principios del buen gobierno.

Con este Plan de Desarrollo y las acciones que ya se han puesto en marcha, la administración municipal pretende enfrentar los agudos problemas que aquejan a la ciudad. Es obvio que la gente quiere soluciones rápidas y la aniquilación inmediata de todos los males, y es evidente también que desde el CAM se ofrecen soluciones a corto plazo. Los indicadores de seguridad lo revelan, la motovía como proyecto de movilidad da fe de ello, la propuesta de recaudo y cobro a los deudores impulsada por Hacienda y Jurídica también comprueban lo expuesto, e igualmente los acercamientos hacia los Cali, como figura efectiva de la descentralización administrativa, denotan un trabajo de este Gobierno.

Es indudable que los grandes cambios vendrán de los programas concebidos a largo plazo. Roma no se hizo en un día, la historia muestra claramente que las grandes transformaciones, las más profundas, fueron el resultado de un largo proceso de gestación. Los gobiernos exitosos son los que pensaron en el mañana y más allá. Lo contrario sería populismo, propio de nuestras últimas administraciones. Hay que atacar las problemáticas que nos afectan en este instante, pero sin perder de vista el porvenir.

Las medidas del burgomaestre local, aprobadas por el Concejo, seguramente mostrarán sus bondades en los meses y años futuros, e incluso bajo venideras administraciones en las que los caleños deben nombrar no al menos malo sino al mejor. Y es precisamente esta comunidad la que nos preocupa y por eso queremos llamar la atención de la ciudadanía caleña frente al deber de inmiscuirse en los asuntos públicos. La participación debe trascender la retórica y expresarse como tatuaje indeleble de nuestras acciones, mucho más cuando es la base de nuestra democracia.

La participación ciudadana va más allá del votar o no, como algunos creen. El verdadero ciudadano es el que además de participar en los procesos electorales asume un rol constante, un papel activo y propositivo frente a la realidad que nos cobija. Juzgar y criticar desde nuestra zona de confort no es más que una actitud facilista.

 Sin el ciudadano ningún plan puede funcionar. Más que una simbiosis comunidad-administración, urge la integración de ambos sectores alrededor de una colaboración armónica. Un pueblo activo y colaborador creará siempre las bases para que los gobernantes puedan desarrollar una gran labor, y eso se prevé frente a la Administración Municipal. La ruta está trazada.

NICOLÁS OREJUELA BOTERO
Director Ejecutivo
Unidad de Acción Vallecaucana

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