La tormenta perfecta

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Por Oscar Gamboa Zúñiga

Lo ocurrido hace unos días es lo más parecido a un deja vu, aunque a tiempo presente la pandemia incorpora lo diferencial ya que no estaba presente en la crisis del año 2019, Las similitudes con lo vivido en esa crisis son muchas.

Lo que estamos viviendo, es a mi juicio una sumatoria de realidades y circunstancias en los últimos tramos de nuestra historia:

a. Los partidos políticos tradicionales progresivamente dejaron de existir como tales, perdieron la conexión con la gente de a pie y la siembra con quien esté en el poder está solo dada por la participación burocrática, y la lealtad de los corporados que tienen, lo da el poder del aval, o sea, el que se porte mal corre el riesgo de no recibir aval en la próxima elección.

Tristemente algunos de los partidos que nacieron como alternativos, incurren en lo mismo de los anteriormente mencionados, tráfico de avales y participación burocrática que a veces disfrazan de acuerdos programáticos. Hace tres días una encuesta de polimétrica arrojo que el 76% de los jóvenes NO se identifican con NINGUN partido político, esto debe preocupar en una democracia.

b. La justicia se deformó y comenzó a ser propiedad de poderosos, al punto que hasta apareció un llamado cartel de la toga que fue el sumun de la vergüenza, también hoy hasta se puede estar usando para derribar contrarios políticos, tanto en regiones como a nivel nacional…qué horror.

c. Desde el nivel ejecutivo a todo nivel, se habla de políticas sociales pero lo que se observa es que la pobreza y la desigualdad no ceden y por el contrario todo se complica generando un estado de impotencia y desesperanza en la gente, lo que se traduce en rabias para protestar y rabias para votar, lo cual debe también preocupar ya que un actuar bajo esta condición es peligroso para una democracia.

Los episodios de la semana pasada los detona el procedimiento equivocado para tramitar la reforma tributaria. Hay un consenso y es que se necesitan recursos para sostener lo que las circunstancias y los desafíos de la pandemia demandan, pero lo que no se hizo fue precisamente consensuar el cómo. Si el gobierno convoca a los diferentes sectores antes de presentarla, quizá nos habíamos evitado estos lamentables episodios, los cuales nadie sabe cómo pueden terminar ad-portas de épocas electorales y donde algunos hábilmente saben sacar réditos electorales y/o politiqueros.

De otro lado para los que lideran la protesta que es un derecho de la democracia y es entendible, también es un acto de irresponsabilidad sacar la gente a marchar con rabia dado el peligroso pico de la pandemia en el que estamos. La protesta pudo haberse hecho con otros métodos, pero sin aglomeraciones. Ojalá muchos de los marchantes o algún familiar que contagien no vayan en los próximos días a terminar con problemas de salud y esto lo digo de corazón. Pero tan grave es el virus como los vándalos, que son simplemente unos delincuentes y ladrones disfrazados de marchantes y a quienes los ciudadanos de bien que protestan deben rechazar contundemente y las autoridades enfrentarlos con todo rigor.

¿Qué hacer? En los momentos de crisis, los lideres deben ser los primeros en exhibir sindéresis, calma y ponderación. Y hablo del liderazgo del gobierno y del liderazgo de la protesta. En el primer caso no se puede tomar como concepto que retirar el proyecto de esta reforma es una derrota política y que fue el acabose. Puede haber una salida intermedia cual es, retirarla, buscar el consenso, ajustar y volver a presentar en la legislatura que inicia el 20 de julio. Si, fue un error no haberlo hecho desde el inicio, pero aquí se aplicaría el mas vale tarde que nunca. Desde el liderazgo de la protesta, se deben mostrar disposición de dialogo para participar del consenso que se busca y suspender las marchas, aunque se siga protestando de otras maneras.

Curioso que en este rio revuelto se observan algunos “dirigentes políticos” a todo pulmón “defendiendo al pueblo” y diciendo no a la reforma…permítanme dudar de esas poses y mas bien calificar a muchos de cínicos. Ojalá se pudiera revisar y presentar públicamente como han votado proyectos en el pasado en el congreso y no tengo duda que lo que menos les ha interesado es el pueblo que hoy a rabiar defienden, lo cual es obvio porque ya estamos en campañas presidenciales y de congreso. Lo triste es que en ultimas la gente que tanto critica los mencionados “políticos”, vuelven y los eligen. Por eso dirán que el pueblo se merece sus gobernantes.

Si mis apellidos fueran Duque Marquez y mi nombre Iván, pediría renuncia a TODO el gabinete, conformaría un gobierno de unidad nacional y construiría una agresiva agenda para el tiempo que me quede de gobierno basada en tres temas: lo económico incluyendo la reforma tributaria consensuada; Lo social, con la lucha frontal y audaz contra la pobreza como tema central; consolidación del proceso de paz, incluyendo retoma de diálogos con el ELN para que el próximo gobierno pueda firmar un acuerdo con esta guerrilla.

Difícil momento, pero toca seguir adelante sin rendirse porque vienen muchas generaciones de colombianos esperando que les dejemos un mejor país.

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