La Unión –Valle, tierra de oportunidades entre lo dulce y lo amargo

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Una cantidad importante de habitantes de La Unión viven de la producción de frutas, desde su cultivación hasta la comercialización
Una cantidad importante de habitantes de La Unión viven de la producción de frutas, desde su cultivación hasta la comercialización

 La Unión, ubicado en el norte del Valle es uno de los municipios de mayor reconocimiento de la región. Esta despensa frutícola, por la producción de mil toneladas semanales de frutas hoy pelea dos batallas: Mantener la economía que le da de comer a sus habitantes y quitarse de encima la estigmatización. 

Hasta hace unos años, las uvas que se comían en todos los rincones de Colombia al momento de ser disfrutadas eran inmediatamente asociadas con un municipio ubicado en la zona norte del Valle,  a 163 kilómetros de la capital Cali y ubicado en la ribera occidental del río Cauca, con municipios vecinos como Bolívar, Roldanillo y Toro, cuyo conjunto constituye una zona conocida como BRUT, abastecida de agua  por el Sistema de Abastecimiento Regional de Agua Potable del Norte del Valle del Cauca, SARA, puesto en funcionamiento en 2004 y con el que se pretendía abastecer del líquido por 30 años a estas poblaciones que tienen la producción frutícola como común denominador.

Teniendo en cuenta todos estos factores, La Unión solía ser considerada un municipio altamente favorecido por su geografía, la riqueza de sus tierras y un interesante desarrollo empresarial asociado a la producción vinícola.

Empresas prósperas, con alta productividad frutícola, capacidad de exportación y generadoras de empleos, nacieron, crecieron y se asentaron en la localidad, lo que permitió que incluso se pensara en el desarrollo turístico y gastronómico de esta zona del Valle.

El giro que dio el destino de La Unión

Sin embargo, el panorama comenzó a cambiar para La Unión, Valle: los problemas del Grupo Empresarial Grajales, que lideraba la economía de la región en la década de los 90, con la ley; fenómenos naturales como la ola invernal y la desmedida importación de uva desde países como Perú, de donde llega sin control alguno uva y no de la mejor, han sido las causas de la desdicha de una localidad que hoy sobrevive a la crisis que todavía la persigue.

Un hecho histórico para la decadencia de la  economía de la Unión fue el momento en que el grupo Grajales pasó a ser administrado por la Dirección Nacional de estupefacientes en 2005. Un grupo empresarial que comenzó con una pequeña planta de uva, 5 hermanos y el amor por los vinos se convirtió poco a poco en un emporio reconocido a nivel nacional, solo que los supuestos vínculos con narcotraficantes hicieron que a finales de la década de los 90 y comienzos del 2000  el grupo entrara en complejos líos con la justicia, hasta el punto de aplicarse la extinción de dominio y de figurar en la Lista Clinton.

Por obvias razones la liquidez de la empresa ya no era tal, el grupo Grajales no tenía acceso a oportunidades crediticias, lo que lo convirtió en empresas ilíquidas, y cuyas principales, las agrícolas Grajales y Agronilo, se irían a pérdidas hasta 2011.

Esto de inmediato generó la salida de cientos de trabajadores, todos habitantes de La Unión, muchos con historias de vida legendarias, porque casi siempre sus ancestros habían trabajado para la empresa de la que ellos también hacían parte en la actualidad.

Muchos hoy se atreven a decir que la violencia desatada en la zona norte del Valle protagonizada por bandas se debe en gran parte a la falta de oportunidades que se presentó con la crisis del más grande “patrón” de la comunidad de La Unión. “Un trabajador despedido, que necesite mantener a la familia, debe medírsele a lo que sea”. Dicha afirmación es muy fácil escucharla en la localidad.

paisaje que caracteriza a esta localidad del norte del Valle tiene como protagonista a la vid, hoy cultivada en menos terrenos que antes
paisaje que caracteriza a esta localidad del norte del Valle tiene como protagonista a la vid, hoy cultivada en menos terrenos que antes

Contrabando y altos costos de insumos azotan hoy la economía de La Unión

La comercialización de las frutas de excelente calidad que se producen en La Unión ya no es tan fácil: el mercado colombiano está invadido de producto importado y el contrabando, como en tantos sectores, también hace de las suyas en el negocio de la uva.

Según Freddy Londoño, administrador general de Alberto Aristizábal, la empresa más grande de La Unión en la actualidad dedicada a la producción de frutas, dice que al flagelo del contrabando se le suma el inexplicable fenómeno del alto costo de insumos.

Ambos problemas se manifiestan hoy en el sector productor de uva como un matrimonio indisoluble, según los expertos, y no permiten que la producción se recupere del todo, sino que escasamente se mantiene.

Londoño indica que los altos precios de los insumos, un 300 % y 400 % más caros en Colombia que en otros países, no ayudan a los productores, mucho menos a los pequeños. Enfatiza en que un producto utilizado, por ejemplo, para estimular el brote de la uva, que cuesta $63.000 en Colombia, en Perú y Venezuela cuesta $14.000.

Hoy la uva se produce con pérdida, y esto hace que los empresarios acudan a soluciones prontas y prácticas como el desmonte de cultivos, es decir, retirar el material orgánico de los terrenos, mantenerlos baldíos hasta el momento en que la economía repunte, así sea con otro producto como la caña, que se está tomando los terrenos del norte del Valle.

El anuncio del 50 % del desmonte de cultivos para comienzos de año, en el caso de la empresa Alberto Aristizábal, significa que unas 700 personas se quedarán sin empleo directo, “por lo que es mejor esperar que las cosas tengan alguna clase de mejoría para el último trimestre del año”, afirma el gerente.

En cuanto al problema del contrabando, la uva no es la excepción de productos “damnificados” por el flagelo. El empresario indica que a Colombia están llegando cantidades enormes de uva provenientes de países como Chile y Perú, lo peor del asunto es que la fruta viene enferma. Recuerda que hace 5 años, entró uva con “Guidnardia citricarpa” o “peste negra europea”, que la traía el empaque en el que venía envuelta la mercancía, directo para el consumo de los colombianos.

Los productores de uva, otro sector que podría unirse al paro del 19 de agosto

Lo están considerando y al parecer la decisión está tomada por lo menos por una parte importante de los productores de frutas en la zona norte del Valle.

Son varias las peticiones que le hacen al Gobierno Nacional, que aseguran son básicas y posibles frente a la necesidad de los agricultores no solo de uva, de toda la cadena frutícola que se produce en la región, como maracuyá, melón, papaya, entre otros.

La falta de empleo y la pérdida de cientos de trabajos que se avizora, debido al cierre de hectáreas de cultivo, los altos costos de los insumos y la falta de acompañamiento técnico e investigativo de instituciones como Corpoica son las principales quejas de este sector de la economía del Valle, que siempre ha reclamado la falta de atención desde el gobierno departamental hasta el Nacional.

Desde los productores grandes de empresas de tradición hasta los pequeños, consideran injusto que el 1 % que pagan de su producción a Asofrucol, el impuesto a la fruta, no sea reinvertido en las necesidades más sentidas del gremio. Recalcan que son mil las toneladas que se producen en el norte del Valle y añaden que esta podría ser una razón de peso para contar con la atención del sector público en proyectos de investigación y desarrollo.

Son varias las peticiones que le hacen al gobierno nacional, que aseguran son básicas y posibles frente a la necesidad de los agricultores no solo de uva, de toda la cadena frutícola: Reglot, champaña, Rivier e Isabella. De hecho, ya no se le da la prioridad al cultivo de uva en la zona; ahora se impone el cultivo de la caña, porque el cultivo de frutas, de “semestrales”, como se le llama a productos como el maíz, que se dan cada seis meses y la uva, dejó de ser negocio.

Son 10.000 hectáreas las que se encuentran contenidas en el distrito Asorut, Asociación de Usuarios del Distrito de Adecuación de Tierras, de los municipios de Roldanillo, La Unión y Toro, de las cuales el 70 % es caña de azúcar.

La agremiación de productores señalan que no quieren esperar con incertidumbre, como lo han hecho por dos décadas, mucho menos cuando lo que esperan no es el crecimiento progresivo, sino la decadencia económica de una región que además debe cargar con el estigma del narcotráfico y recientemente de las bandas.

La falta de empleo está llevando a las personas a dedicarse a lo que sea, esto equivale que en una población de cerca de 34.000 habitantes con mínimas oportunidades, tanto hombres como mujeres trabajadores caigan en las manos de la delincuencia. Londoño concluye que para los sectores de la economía de La Unión Valle, la mayoría relacionados con la agricultura, no puede ser excusa, pero es lo que se ha evidenciado desde que comenzó la crisis. Ha sido una cadena de improductividad que enlaza falta de oportunidades con participación en lo ilegal.

 

La Unión Valle parece un municipio tranquilo; sin  embargo, la falta de oportunidades es lo que, según sus habitantes, ha hecho que se manifieste la delincuencia en la localidad
La Unión Valle parece un municipio tranquilo; sin embargo, la falta de oportunidades es lo que, según sus habitantes, ha hecho que se manifieste la delincuencia en la localidad

Lo de Grajales es una luz en el camino

El grupo Grajales, por su parte, parece que aunque estaba viendo las verdes hasta hace dos años, ahora está viendo las maduras en un proceso lento pero seguro. Con mínimas ganancias, pero al fin y al cabo ganancias, este grupo empresarial que pasó a la administración de la Dirección Nacional de Estupefacientes en 2005 y que tuvo que afrontar además de los problemas legales la ola invernal  en lo que a producción de frutas se refiere, hoy parece que supera la crisis.

Según Andrés Mejía, gerente depositario de la DNE en liquidación para Grajales, solo el esfuerzo de una buena administración ha logrado esto. Nunca es fácil tener que reportar pérdidas como la de Grajales en 2011, con $1.432 millones, tampoco la de Agronilo (Toro, Valle) con $374 millones, otra empresa que hace parte de las 42 del grupo.

Mejía indica que la estrategia ha sido fortalecer las siembras en terrenos propios para crecer paulatinamente. Hoy el grupo cuentas con 400 hectáreas, sembradas en fruta, que es el producto fuerte de la firma, con una producción de 1.100 toneladas al mes, y le están apuntando a que para diciembre se alcancen las 1.500 toneladas. Recuerda que antes que fuera intervenido el grupo empresarial, Grajales contaba con una producción de 2 mil toneladas.

Datos clave:

  • Grandes y pequeños productores de frutas en La Unión esperan reunirse este 22 de agosto con el ministro de Agricultura, Francisco Estupiñán, para socializar sus inquietudes.
  • La empresa Alberto Aristizábal es la más grande en producción de uva de Colombia, cuenta con 750 trabajadores y funciona desde 1935

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