Le dijo NO a la Renta Básica y SI a la Reforma Tributaria

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Por Valentina Bradbury

Uno de los principales mitos sobre las consecuencias de la pandemia es la idea de que a todos y a todas nos ha ido mal durante este periodo.  En efecto, esa ha sido la cruda realidad vivenciada por las mayorías. Algunos han visto una drástica reducción de sus ingresos, otros han perdido su empleo o tuvieron que cerrar su negocio y miles han sufrido la pandemia a través de la afectación a su salud mental o la pérdida de seres queridos a causa del Covid.  Pero como siempre, una situación de crisis impacta de manera diferenciada a las poblaciones según las condiciones en las que se encontraba previamente.

Este mes la revista Forbes publicó su reconocida lista de personas más ricas del mundo, y para sorpresa nuestra, en este año 2021 se descubrió que hubo una explosión de nuevas fortunas, no solo con un aumento de 5 billones de dólares en riqueza (13,1 billones de dólares en 2021 frente a 8 billones en 2020), sino también con un registro en la lista de 660 personas más que el año pasado alcanzando la cifra total de 2755 personalidades, un record sin precedentes. Luis Carlos Sarmiento Angulo, por ejemplo, ocupa el puesto número 200 de la lista con una fortuna de 11 billones, triplicando la fortuna del expresidente estadounidense  Donald Trump.

Por su parte, la ONG Oxfam presentó a principios de este año el informe El virus de la desigualdad argumentando que “las mil mayores fortunas del mundo tardaron solo nueve meses en recuperar su nivel de riqueza previo a la pandemia” mientras que se estima que las personas en “situación de pobreza podrían haber incrementado entre 200  y 500 millones” en el 2020. ¿No es acaso paradójico que Jeff Bezos, fundador de Amazon, haya casi triplicado su fortuna en medio de la crisis, mientras que su empresa enfrenta una demanda por negligencia en la protección a sus empleados?

En contraste a las fortunas más grandes del mundo en las que se incluye al banquero colombiano más importante, las mujeres en Colombia han sido fuertemente golpeadas por la pandemia. Además del estallido de llamadas y reportes por violencia doméstica durante los primeros meses del confinamiento, las mujeres están sobrerrepresentadas en los sectores económicos más afectados por la pandemia puesto que participan principalmente en actividades de servicios comunales, sociales y personales (31%) y en sectores relacionados con el comercio, hoteles y restaurantes (33,4%) (DANE, CPEM, ONU, 2020). La última Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH, febrero 2021) reporta que la tasa de desempleo para mujeres en el trimestre móvil diciembre –febrero fue de 20,7%, es decir 9 puntos porcentuales de diferencia con los hombres. La presencia de las mujeres en el mercado laboral se ha caracterizado por una importante desigualdad frente a los hombres. No solamente tienen una mayor concentración en ciertas actividades laborales, la tasa de desempleo es superior, pero además tienen mayor desprotección social, mayor informalidad y mayor carga de trabajo no remunerado en los hogares.

En este complejo y difícil contexto tanto para las mujeres como para la mayoría de la ciudadanía colombiana, el gobierno nacional en cabeza del Presidente Iván Duque presenta una reforma tributaria que busca recaudar alrededor de 23 billones de pesos principalmente a través de la renta a personas naturales y a través de la ampliación del IVA. No fue solamente la oposición al gobierno con los partidos de izquierda y de centro izquierda quienes pedían una renta básica como mecanismo de reactivación de la economía y como forma de subsistencia mínima. También lo sugería la ONU, el PNUD, la OIT y la CEPAL.

En cambio, esta reforma propone una ampliación de la base tributaria a personas que ganen más de 2,4 millones de pesos; impuestos a los servicios públicos para estratos 4, 5 y 6; impuesto a la gasolina; impuesto a las pensiones; congelamiento del presupuesto público y eliminación de productos exentos de IVA, entre muchas otras medidas. El gobierno le dijo no a la renta básica  y sí a la reforma tributaria. ¿Qué haremos al respecto?

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