Lo público en privado: el caso de la reforma tributaria

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Por: Floro Hermes Gómez Pineda

Twitter: @Florohermes

En mi columna titulada “Viene la reforma tributaria”, la cual fue publicada por EL PUEBLO el domingo 21 de marzo de 2021, la comencé afirmando: “Esta semana el Gobierno nacional radicará ante el Congreso de la República una nueva reforma tributaria”, pero no ocurrió así, ni ha ocurrido hasta ahora.

La razón: aunque todavía no es de conocimiento público (como debiera ser) el texto de la reforma que el gobierno insiste eufemísticamente en llamarla “reforma social con sostenibilidad”, los gremios de la producción, a quienes el Gobierno nacional les ha venido soltando temas a cuenta gotas, han expresado una lluvia de críticas que han desembocado en una catarata de pronunciamientos y rectificaciones como consecuencia de debatir lo público en privado.

Llevar el debate de lo público a la esfera de lo privado tiene dos efectos: el primero, se produce el uso de la lengua propio de la esfera privada, la cual consiste en hablar en voz muy baja. El ruido sordo y suave que produce la voz humana en estas circunstancias genera sospechas en los oyentes de al lado, desemboca en la propagación de ideas dichas a medias y, como estamos viendo que está ocurriendo, lo que se sabe de noche, al amanecer se desmiente.

Lo segundo, como la esfera privada tiene un adentro y un afuera (lo que no ocurre en la pública que carece de un afuera), se genera una satisfacción de inclusión versus una insatisfacción de exclusión, sentimientos que en un país donde el discurso excluyente está exacerbado, invita a la protesta, como ya se ha anunciado para el próximo 28 de abril, fecha en la cual se llevará a cabo un paro nacional en contra de la reforma tributaria.

Estos dos efectos han desembocado en un indeseable espectáculo mediático: cada mañana los medios masivos nos dan cuenta de distintos pronunciamientos alrededor de la misteriosa “reforma social con sostenibilidad”; al medio día, conocemos cifras, datos y hechos que la sustentan transmitidos a través de funcionarios públicos de alto nivel y, en la noche, se llega a una estructuración conceptual del tema tributario del día que va a parar con un Presidente de la República que desmiente parte o todo lo hablado y, de paso, desdibuja la idea de qué es gobierno.

En conclusión: ante la falta de información pública, se lesiona la sana controversia pública porque se resta validez a la argumentación que se ha emitido hasta ahora, se sustrae certeza a los datos que se han presentado y se banaliza el debate público de la tal “reforma social con sostenibilidad” que disimula una “reforma tributaria” que, es urgente y debe recaudar no menos del 1.5% del Producto Interno Bruto, para compensar, en primer lugar, los gastos extraordinarios derivados de la atención de la pandemia por la CoViD-19 y, en segundo, atender el déficit fiscal.

 

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