Los pitufos feos

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Por: Francisco Javier Pantoja Pantoja

Magister en Economía Aplicada

@fjpantoja

Usted es la nueva víctima del cartel del papel higiénico. De los $300 mil millones que la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) le impondrá de multa a cuatro empresas del sector ¿cuánto quiere de indemnización? ¿le alcanzará para comprar el rollo triple hoja de mañana?

Y digo víctima porque, en promedio, un hogar colombiano gasta $100.000 al año en la compra de papel higiénico y según la SIC, los del cartel, subieron los precios en un 30%, por tanto, a cada familia le deben $30.000 multiplicado por trece. Trece años estuvo operando la higiénica mafia.

Ahora bien, si desea aumentar su reparación económica, recuerde que la SIC ha pillado seis carteles más: pañales, azúcar, cemento, vigilancia, ganado y cuadernos. ¿Imagine cuánto recibiría?  Por los precios altos que pagó, soportados solo en actitudes empresariales que rayan en el delito.

Deje ser iluso, que nada le van a dar. Usted, ciudadano indefenso y yo también, con su limpiadera de no sé de cuántas veces al día, terminó enriqueciendo a unos empresarios avivatos. La multa que va cobrar la SIC  va a parar a sus arcas y servirá para financiar nuevas investigaciones.

Mejor ponga atención que no repito, la cosa funcionaba así: las empresas Kimberly, Papeles Nacionales, Familia y Cartones de Risaralda tenían un alias para cifrar los correos electrónicos e identificarse en las reuniones clandestinas de fijación de precios, los cuales resumo con la siguiente frase, en el orden que acabo de listarlas, y aclaro, me costó mucho esfuerzo armarla: un “kiosco” con “pitufos” “feos” pero con “rosas”.

¿Qué alternativa tiene el ciudadano? limpiarse con ¿qué?, con ¿hojas de ortiga? Este producto no tiene un sustituto cercano y ellos lo sabían, por eso se dieron el lujo de poner los precios que les daba la gana.

Razón tiene el diario La República de Medellín, en un artículo fechado el pasado jueves 7 de abril, de calificarlos como una banda criminal.  Y yo diría que descarada, al punto de afirmar que el tal cartel nunca existió,  en el entendido, según ellos, que los acuerdos de las reuniones fueron incumplidos por las empresas.

Cada que un colombiano iba al baño, ellos más ricos, y si necesitaba cinco cuadritos más, ellos más ricos, y que bonito el gato jugando con el papel higiénico, ellos más ricos, y si diarrea tenía, ricos, doble ricos, triple ricos.

Que buena jugada de la multinacional Kimberly, al parecer, armó el cartel y luego sapeó a los invitados, por ello la SIC no le impone multa y songa morronga se fortalece como empresa del mercado, deja malparadas a sus colegas, burla la competencia y al final después de trece años ganó, aumento, y máximo sus beneficios.

Desde esta columna exijo aplicar la ley del ojo por ojo. Las condeno a congelar el precio por trece años o que hagan una promoción, pague uno y lleve trece; o que un martes trece repartan papel fino en un barrio pobre, como hacía el M-19, en otros tiempos y si nada pasa, no le compre nada a estas empresas. La mejor sanción, es la social, rechácelas en el supermercado, en la tienda de la esquina; adquiera papel de ese roñoso, cómprele a las empresitas, esas que nunca serán invitadas a conformar un cartel.

Pero, me acorde que nací y vivo en un estado de derecho y no puedo estar por encima de la ley, por tanto, felicito a la SIC y le sugiero tener presente lo que dijo la exdirectora del Departamento de Protección y Defensa Económica de Brasil a El Espectador: “el nivel de sanciones que tiene Colombia es bajo”. En consecuencia la multa debe ser una sanción ejemplar, capaz de disuadir al delincuente de tal manera que los beneficios de delinquir no sean más altos que el castigo.

Dice la SIC que fruto del cartel, las empresas mencionadas obtuvieron ganancias por $300 mil millones anuales, beneficios que los sacaron de los bolsillos de los ciudadanos indefensos. Luego la SIC cobra de multa el valor de un solo año, los doce restantes harán parte de la riqueza privada de directivos y accionistas. Solo falta que todos los papeles colombianos se conviertan en papeles de Panamá.

Pregunta final: ¿el precio actual de papel higiénico es real o está cartelizado? Si es real, para algo sirven las multas, de lo contrario, usted seguirá comprando el producto esencial al precio de los estantes, usted nunca pedirá rebaja y considerará que el precio está a la altura del servicio que presta. Por ello el delito no se notó.

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