Muere la democracia

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cesar lopezPor: César López

@cesarlopez_

La democracia se muere en nuestras manos, se nos va como arena entre los dedos sin que pase nada. En Colombia no hay una real democracia, votan menos de la mitad de las personas habilitadas y por lo tanto la inmensa mayoría de los gobernantes de nuestro país son elegidos por muy pocas personas, y en ocasiones de forma fraudulenta. Pero lo más grave es que nuestros dirigentes no sean los mejores, no sean los más competentes, sino más bien los menos escrupulosos para mentirle al pueblo y dejarse manosear por contratistas y maquinarias electorales.

Pero esta parranda electoral en la que nos encontramos, un festín de bajo talante, descolorido, donde solo queda la gente borracha, es animado por los medios de comunicación que terminan de quitarle el poco nivel que puedan tener las elecciones presidenciales en Colombia. No hay un debate serio, donde se discutan con argumentos las propuestas de cada candidato. Los medios buscan a los candidatos para hacerlos caer en la trampa, para tirarles preguntas con cáscara para lograr alguna declaración que los haga subir el rating.

Y el resultado de todo esto es que cada vez más la democracia pierde credibilidad para los ciudadanos, los que pueden votar libremente. Pero para los que viven de la democracia, este escenario es el mejor, porque al salir del juego los votantes de opinión, es más fácil que sus candidatos queden elegidos con menos votos como viene sucediendo y se tienen que gastar menos plata comprando electores.

Nuestras actuales elecciones presidenciales, fuera de no haber logrado despertar el interés de las personas, se debaten  sólo entre intereses económicos y no en el plano de las ideas, se trata únicamente de conveniencia. El Presidente quiere nivelar con dinero su falta de gobernabilidad, pagando así el haber reunido a la mayoría de los partidos políticos bajo un sistema de clientelismo llamado Unidad Nacional, siendo este un barril sin fondo que cada vez necesita más plata para no colapsar. Por otro lado, Uribe se niega a dejar a un lado muchos hilos sueltos desde antes de ser presidente, y necesita volver al poder con su único caballo de batalla: la seguridad. Por lo tanto la paz no le sirve, porque de esa forma se caería la teoría que en Colombia los muertos los pone el conflicto armado, cuando en realidad es la delincuencia común en las ciudades, que aumentó después de las falsas desmovilizaciones de las Autodefensas.

Hablar del Partido Conservador es perder el tiempo en una colectividad que no tiene nada de colectiva: sus integrantes no se deciden si tener una candidata, que buena o mala está ahí, pero el dulce que los tiene en la política lo ofrece la Unidad Nacional, por lo tanto sus votos estarán donde está la plata. El Polo no ha podido organizarse, llevan años peleando entre sí, traicionándose y no llegan a ningún acuerdo fuera del color de su bandera. Estamos frente a la izquierda más torpe que haya existido en Colombia y tal vez en el continente, todo se discute, nada se decide, no pasa nada.

Algo similar le pasa a la Alianza Verde, porque todavía está cojo el proceso de fusión, con la diferencia que todavía recogen el sentimiento de cambio que muchos colombianos llevamos por dentro. Los verdes han reunido a los largo de los años a los mejores prototipos y personajes que ha tenido Colombia en muchos años: Antanas Mockus, Sergio Fajardo, Camilo Romero, Claudia López, Gilma Jiménez y Enrique Peñalosa. Hasta ahora sus candidatos a la presidencia han sido coherentes en que no le han apostado al todo vale, han jugado a hacer política de forma decente y transparente, y eso lo reconoció el electorado en la pasada Ola Verde. Sucede que solo cuentan con la voluntad de la gente, y ése electorado está muy golpeado por la falta de credibilidad en las instituciones, en el modelo social, electoral, la democracia, etc. En la actualidad, Peñalosa no es un tipo que despierte grandes emociones, no sabe mentir y no quiere repetir la misma historia de Mockus, de asistir a debates diseñados para hacerlo caer en trampas y errores, y luego ser capitalizados por los medios.

Pero eso no quiere decir que no sea un gran gobernante, Peñalosa de lejos es el mejor candidato para la presidencia de Colombia. ¿O queremos a Santos o a Uribe de nuevo en el poder? Peñalosa ha tenido sus salidas en falso, como todo buen hombre que actúa de corazón y no de forma calculada y mentirosa como sus contendores, que sí saben decir lo que toca en cada contexto. Bueno, aunque se les salga una que otra gaminada, pero ellos sí saben cómo moverse entre la basura, el estiércol, la mermelada, y cerrar acuerdos con la peor gente de este país.

Usted decide, vote, salvemos la democracia.

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