Nuestra producción de cítricos, en estado crítico

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Floro Hermes Gómez PinedaPor Floro Hermes Gómez Pineda

Twitter: @Florohermes

El Valle del Cauca, en particular, y el suroccidente colombiano, en general, muestran una industria golpeada por la reducción en las ventas hacia Venezuela y por la revaluación del peso. Un problema que afecta el ritmo de creación de empleo.

Adicionalmente, según la última información disponible del Dane, el Valle del Cauca, a pesar de ser uno de los tres departamentos colombianos con mayor concentración de ocupados, es el tercero con mayor desempleo y uno de los dos departamentos con mayor caída en la producción industrial, situación sin lugar a dudas presionada por cuanto ocurre en Buenaventura por cuenta del desplazamiento forzado de las últimas dos décadas.

Esto hace que cualquier sector económico amenazado signifique un incremento significativo de riesgo para el Valle del Cauca, tal es el caso del sector de los cítricos, el cual ha llegado a una situación de inviabilidad y amenaza la estabilidad de 1.500 empleos entre directos e indirectos. De acuerdo con entrevistas personales que he realizado a lo largo de esta semana con los perjudicados, pude establecer que los cítricos están inmersos en una institucionalidad económica extractiva diseñada para beneficiar distribuidores poderosos y perjudicar productores débiles. Esta se expresa así:

Primero, están los intermediarios, quienes con sentido de aprovechamiento y desconociendo los costos de producción no compran mandarina a los productores y solo pagan $10.000,00 por el bulto de naranja; es decir, pagan menos de lo que se paga por su cosecha a un trabajador.

Segundo, en cambio, ellos establecen precios de comercialización que sí favorecen al resto de la cadena de distribución, en especial al vendedor detallista.

Tercero, la acción reguladora del Estado (la cual es obligatoria, de acuerdo con nuestro ordenamiento) no ha ocurrido por parte de los gobiernos locales ni por parte de la Gobernación del Valle, administraciones que hasta ahora se muestran indiferentes ante la gravísima situación, a pesar de que no hacerlo significaría dejar mano de obra cesante, generar desempleo y posibilitar la alteración del orden público.

Cuarto, además se suma una situación de comercio exterior desfavorable: en los últimos cinco años, las exportaciones de frutas, sin incluir el banano, han decrecido a un ritmo del 8.5 % anual, mientras que las importaciones han crecido al 7.6 % anual, sin contar con el contrabando, que afecta toda la producción nacional, sin excepción alguna.

En conclusión: unos productores expósitos, que la necesidad puede transformar en insubordinados; unos intermediarios favorecidos por una institucionalidad económica extractiva que concentra peligrosamente el ingreso y empobrece; una indiferencia de unos entes territoriales políticamente débiles que, al poner en riesgo el orden público, amenazan la soberanía nacional; y una balanza comercial internacional desfavorable adicionada con contrabando.

Por lo tanto, urge que la Secretaría de Agricultura del Valle utilice su capacidad reguladora para atender los proyectos agrícolas de cítricos, tecnificar las áreas dedicadas a estos cultivos mediante una asistencia técnica que realice una real transferencia de tecnología que iguale productores y comercializadores.

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