Oligarquía camuflada de democracia

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Pablo UribePor Pablo Uribe
Twitter: @pablouribe90

Ya terminaron las elecciones, todo ese esfuerzo, esas gotas de sudor, esas horas de trabajo, esos billones de pesos gastados y el sacrificio de miles de candidatos a lo largo y ancho del país, terminaron en explosiones de alegría o en silencios sepulcrales. Ya prácticamente quedó elegido nuestro Congreso nacional y, a excepción de unas cuantas impugnaciones y uno que otro fraude por ahí, los nombres de nuestros parlamentarios han quedado claros de aquí a cuatro años.

Y aunque la “fiesta democrática” debió haber terminado en satisfacción, porque los colombianos supuestamente elegimos a quienes queremos que nos representen, el sentimiento generalizado es cualquier cosa, menos de alegría, antes por el contrario, lo que se siente en el aire es rabia e impotencia.

¿Por qué rabia? ¿Por qué impotencia? Por la sencilla razón de que esos señores que están elegidos, con algunas excepciones, no representan a la mayoría del país, antes por el contrario, son tan solo los representantes de las minorías corruptas y poderosas que tienen secuestrado al Congreso desde hace muchos años.

Primero que todo, está la abstención, la mayoría de los colombianos sencillamente no votaron por ninguno de los candidatos que ganó, es que es así de sencillo, el 56% de los colombianos que podían votar no lo hicieron, en ese sentido, quienes eligieron a los Congresistas son la minoría del país.

Pero el problema va más allá, los que fueron elegidos al Congreso ni siquiera representan a la mayoría de esa minoría que salió a votar, y doy el ejemplo de la Cámara de Representantes del Valle: La sumatoria de todos los votos que recibieron los candidatos que hoy son los Representantes electos a la Cámara por el Valle (excluyendo al Representante del Centro Democrático, quien fue elegido por lista cerrada), da apenas el ¡28% de los votos! Es decir que, los que nos van a representar a los vallunos en la Cámara son la minoría de la minoría, los Representantes electos del Valle, tan solo representan al 9,57 % de los vallecaucanos… y lo peor es que esta historia se repite a lo largo y ancho del país.

Es que por Dios, estás cifras deben preocupar al que sea, pues hoy gracias a nuestro nefasto sistema electoral, no estamos viviendo en una democracia, antes por el contrario, estamos viviendo en un régimen oligárquico, en el cual la mayoría de los colombianos estamos siendo sometidos a los caprichos de la minoría corrupta y poderosa.

Esa abstención del 63% en el Valle no es porque si, esa abstención del 56% en Colombia no es porque si, ese millón y medio de votos nulos no ocurrieron porque si, esos 800 mil votos en blanco no aparecieron de la nada, todas esas son manifestaciones del rechazo masivo del pueblo colombiano a esta oligarquía camuflada de democracia que nos tiene desesperados, es el rechazo a un régimen que favorece a las maquinarias políticas por encima de la voluntad popular, que ha provocado que el Estado se haya vuelto la hacienda de unas cuantas familias, en vez de ser el gobierno de los ciudadanos para los ciudadanos.

Estos signos no pueden pasar desapercibidos, estas manifestaciones masivas de descontento no pueden ser ignoradas, ese Congreso es ilegítimo y hay que derrocarlo para siempre, eso sí, sin violencia. Pero este régimen esta corrompido más allá de todo arreglo y hoy los colombianos debemos rebelarnos de una vez por todas, para construir una democracia de verdad, en donde la voluntad del pueblo sea la única soberana.

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