Pandemia, tributaria y campañas

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Por: Floro Hermes Gómez Pineda

Twitter: @Florohermes

En medio del tercer pico del brote, del cual ya hemos transitado cinco semanas, pero nos restan las semanas más difíciles, fuertes y dolorosas, el Gobierno nacional radicó ante el Congreso de la República, el pasado 15 de abril, la reforma tributaria bajo los números 439/2021S de Senado y 594/2021C de Cámara.

El proyecto de ley titulado “Por medio de la cual se consolida una infraestructura de equidad fiscalmente sostenible para fortalecer la política de erradicación de la pobreza, a través de la redefinición de la regla fiscal, el fortalecimiento y focalización del gasto social y la redistribución de cargas tributarias y ambientales con criterios de solidaridad y que permitan atender los efectos generados por la pandemia y se dictan otras disposiciones” ha sido denominado, para propósitos políticos, ley de “Solidaridad sostenible”.

La propuesta para estudio legislativo consta de una extensa exposición de motivos: 211 páginas, y de un cuerpo normativo compuesto por 163 artículos que se extienden a lo largo de 108 páginas e incluye cambios en prácticamente todas las reglas tributarias actualmente existentes, algunas de las cuales son verdaderas sorpresas, como por ejemplo la que plantea la eliminación de la categoría de bienes exentos de IVA, lo cual significa una simplificación técnica muy importante: en adelante sólo habría bienes con IVA y bienes excluidos del IVA.

Y, ¿de qué se trata la categoría “bienes exentos de IVA”? Se trata de una categoría que permite a los productores descontar del impuesto de renta el IVA que paguen en sus insumos, tratamiento que rompe con el principio de neutralidad tributaria y hace que la Nación deje de percibir $52 billones.

Esta categoría, considerada anti técnica (que dificulta la lucha contra la evasión y la elusión), beneficia, especialmente, a los arroceros, avicultores, piscicultores, productores de leche y porcicultores; es decir, que favorece a los poderosos gremios que son Fedearroz, Fenavi, Fedeacua, Asoleche y Pork Colombia y, como lo dice la exposición de motivos, hace “difícil para la administración tributaria determinar si un contribuyente está evadiendo o no, haciendo pasar sus ventas como un producto similar al que en realidad vende y que cuenta con el tratamiento preferencial antedicho”.

Por situaciones como esta, en medio de los inicios de la campaña política para Congreso y Presidencia de la República, con un marcado descontento por la mala situación económica generada (principalmente) por la pandemia, hasta los precandidatos de centro derecha han tomado distancia de este proyecto legislativo, pues tienen claro que si no se sabe explicar el proyecto de ley, las vacunas se siguen lentificando y el Congreso no actúa con seriedad, se habrá servido en bandeja de plata una nueva exitosa campaña de la Colombia Humana.

En conclusión, la reforma tributaria (que habrá tiempo para comentarla en mayor detalle) en medio de un tercer pico del brote, que acaba de cobrar la vida del Senador Eduardo Enríquez, y cuando las campañas políticas prenden motores va a tener un tortuoso camino que beneficiará a los privilegiados y desfavorecerá a quienes carecen de representación.

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