¿Qué será lo que quiere Angelino?

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El vicepresidente Angelino Garzón está hoy más vivo que nunca. Del hombre sumido en un coma inducido durante 29 días solo quedan algunas huellas. Al igual que en la película El extraño caso de Benjamín Button, se rejuvenece con el paso de los días, habla más y resulta más lúcido y políticamente pertinente que antes de la enfermedad.

AngelinoAngelino opina todos los días sobre los delicados temas de la agenda nacional. Unos días se refiere a las negociaciones en La Habana y les pide a las Farc que no le disparen a la paz; otro, pide una profunda reforma a la Salud y después dice que si el presidente Santos no aspira a la reelección, estará en libertad para aspirar; enseguida le da consejos públicos a Petro para que sea menos intemperante y añade que le gustaría ser alcalde de Bogotá o Cali.

Es largo el abanico de opciones políticas de Angelino. Su estrategia de rejuvenecimiento le está dando buenos réditos políticos. Según la última encuesta Gallup, publicada por El Tiempo, tiene la segunda más alta opinión favorable, 74 %, después de Obama y por encima del presidente Santos, por estos días con tendencia a la baja, con un 47 %.

Está además por encima de su amigo  el expresidente Uribe, 65 %; de Germán Vargas, 62 %; y de los demás ministros, a quienes dobla o triplica en popularidad. Del mismo modo, supera a los precandidatos presidenciales del uribismo, como Francisco Santos, 36 %, y un largo etcétera de personalidades. Su imagen negativa también es la menor, apenas con un 14 %.

El vicepresidente es, tal vez, el único líder al que lo apoyan por igual la izquierda, la derecha o los independientes, porque realmente nadie sabe a qué partido pertenece. De él se sabe solamente que es un demócrata, un defensor de la solución negociada del conflicto armado y promotor de una profunda agenda social, que cuenta también con el apoyo de la Iglesia Católica.

Su última jugada fue comenzar a acercarse al Partido Liberal, dando señales muy fuertes de querer darle otro timonazo a su vigorosa vida política. El ingreso de su hija mayor, Ángela Garzón, como Secretaria Social y de Participación del Liberalismo, es un guiño muy fuerte al Partido de López Pumarejo, Gaitán y Echandía, y un fuerte mensaje de que nada está escrito sobre su futuro político.

La verdad es que el vicepresidente está dispuesto a seguir activo en la política, y su voluntad de aspirar a la alcaldía de Bogotá es una apuesta muy osada en una ciudad donde en tres oportunidades han ganado outsiders como Antanas Mockus, Lucho Garzón o Gustavo Petro.

Quizás lo único que podría frenarlo es el índice de popularidad con que termine Petro su agitado mandato, si es que antes no resulta destituido por la Procuraduría por los líos de las basuras o si triunfa la campaña por su revocatoria, que promueven sectores ligados al Partido de la U y el conservatismo.

Pero si no es Bogotá, Angelino tratará de triunfar en Cali. La encuesta aplicada por el Noticiero CM& le señala buena intención de voto en las dos ciudades, aunque un poco mayor en Cali. Al fin y al cabo fue un exitoso gobernador del Valle que tiene buena opinión en esa zona del país.

Vistas así las cosas, hay Angelino para rato.

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