Quisiera que Bogotá me dé la oportunidad de mostrarle mi obra: María Fernanda Cuartas

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Ya entró en el top 100 de los artistas contemporáneos, una conquista más grande que laque  realmente le interesa: ser conocida en Bogotá. Eso habla de lo que más percibí de María Fernanda Cuartas mientras la entrevistaba, el deseo de que su obra sea útil para la sociedad. Esta es la mujer que puso a Cali en el mapa del arte mundial, segura de la calidad de su trabajo, pero despojada de todo ego aunque tendría razones para levitar.

 María Fernanda Cuartas - Claudia Palacios

Claudia Palacios: ¿Por qué su inspiración es la mujer?

María Fernanda Cuartas: En realidad también he pintado hombres y parejas. En la nueva serie, realicé la obra llamada “La Madre Historia es Mujer” en la que le di la importancia merecida. Quise exaltar a todas estas mujeres que dejaron huella en la historia de la humanidad. No sólo fueron las heroínas de Colombia, sino de todo el mundo. La serie consta de 33 obras.

Claudia Palacios: ¿Por qué no tienen rostro?

María Fernanda Cuartas: Mi obra se basa en el arte neofigurativo, una deformidad a la realidad. Cuando el espectador está mirando la obra me manifiestan directamente que sienten que el personaje los mira, les habla, y eso es lo que precisamente quiero lograr.

Claudia Palacios: Y ya que estás por segunda vez dentro de la lista de los 100 más importantes artistas del arte contemporáneo, ¿qué es el Arte Contemporáneo?

María Fernanda Cuartas: Actualidad, está basado en una cantidad de hechos que nos marcan hoy en día. He basado la obra en hechos reales.

Claudia Palacios: De la serie sobre la mujer ¿Cuál es la obra que más te llega o que requirió más energía de tu parte?

María Fernanda Cuartas: La historia de Raquel. Desde los 16 años huyó de su casa porque el papá violaba a su mamá y la violaba a ella. Su casa era un expendio de drogas. En Bogotá se encuentra con su proxeneta que la saca de Colombia con papeles ilegales, viaja a Italia a ejercer la prostitución callejera, que se considera el inicio de la “carrera”. Uno suele despreciar a estas mujeres, pero no se imagina todo lo que hay en su vida, cómo sufren, cómo viven sus hijos. Ella decidió estudiar publicidad y formarse como persona pero al final, como ella me dijo, lleva la prostitución en las venas y por eso lo seguiría haciendo. Va a cumplir 60 años, es dueña de uno de los prostíbulos más grandes de Grecia.

C.P: ¿Cómo es la historia de ese encuentro con ella?

M.F.C: Yo siempre había querido hacer un trabajo sobre la prostitución. Años atrás había hecho una obra sobre las cortesanas. Fui con un amigo a un prostíbulo, le pagamos la noche a una de las prostitutas para que hablara con nosotros. La vida de ellas es como la vida del payaso, al público le muestran una cara pero, internamente, viven totalmente una desgracia.

C.P: ¿Eso fue en Grecia?

M.F.C: No, eso fue aquí en Cali. Ya después de que conocí a la persona que me llevó a Raquel fue que logré traerme toda esa historia. Todo lo hice por medio de internet. Ella me mandó fotos, y por mails y Skype. Una de esas obras que se llama “El Crimen”, es una secuencia en donde ella está con su cliente y a las 3 o 4 de la mañana irrumpen unos sicarios y matan al cliente. A ella la encuentran tendida en el piso, desmayada. Esta obra tiene bastante espacio rojo, como queriendo interpretar la muerte, la violencia y la soledad. Abajo está un piso de ajedrez como indicando “jaque mate de la reina”.

María Fernanda Cuartas - Claudia PalaciosC.P: ¿Y cuándo acabaste de pintar esa obra, qué sentiste?

M.F.C: La obra la hice en pleno luto de mi madre. La había perdido hacía como un año y, por ende, estaba cargada de muchas emociones. Entré en depresión. Esa obra me ayudó a liberarme de una parte de eso. Cuando pintaba sentía que había algo del más allá. Fue tal la inspiración, que en menos de tres meses recibí tres reconocimientos internacionales y fue cuando quedé por segunda vez en el libro de los 100 artistas contemporáneos, gané un premio en Barcelona y después en Estados Unidos. No fue tanto el luto lo que liberé, sino la depresión y la tristeza. Lo logré depositar en el dolor de Raquel ya que cuando ella me relataba, lloraba. Me cuenta Raquel, entre tantas cosas, que a ella la llegaron a atar completamente con alambres de púas y la violaron entre cinco hombres. Uno nunca sabe las cosas que puede vivir una mujer de ellas. O por ejemplo, las niñas con las que hablé aquí, de barrios muy humildes, que tienen dos o tres hijos y llegan a la casa y las maltratan.

C.P: ¿Le mostraste a Raquel la obra?

M.F.C: Sí, claro. Le encantó. Le quise regalar una obra y me dijo que no, pues lo único que me pedía era total reserva de su nombre.

C.P: ¿Es decir, ella no se llama Raquel?

M.F.C: No, ella no se llama Raquel.

C.P: ¿Por lo tanto nunca la vamos a encontrar?

M.F.C: No. Recientemente que hice una exposición en Barcelona viajé en crucero por Grecia, pero no me atreví a buscarla. Sentí una gran tentación de buscarla pero yo quedé totalmente desvinculada de ella desde hace unos dos años. Hubiera querido conocerla personalmente porque yo creé una obra fruto de ella.

C.P: Uno pensaría que para lograr el reconocimiento internacional que tú has alcanzado, tendría que ser un artista que vive en Nueva York o en alguna ciudad europea pero tú vives en Cali…

M.F.C: Yo vivo en Cali pero he proyectado todo mi trabajo por fuera. Acabo de llegar de Bogotá y fui al Museo Nacional para que me permita abrir puertas, para que se conozca mi obra. Allí precisamente me hacían la misma pregunta sobre cómo he hecho para recibir tanto mérito en el exterior y qué ha pasado con Colombia.

C.P: ¿Cómo es que te conocen afuera y llegan a evaluarte tan bien?

M.F.C: Desde 2004 comencé a hacer exposiciones en varios museos. Empecé por Miami, luego Los Ángeles. Posteriormente, le hicieron un seguimiento y estudio a mi obra y fue en ese momento cuando quedé seleccionada entre los 100 contemporáneos del mundo. Eso lo hace la Biblioteca de Artistas de la Comunidad Europea, un grupo de críticos internacionales. Luego que hicieron esa publicación, se va a una de las ferias más importantes de arte que se llama “Lineart” en Bélgica. Cuando hicieron esa selección allí, de esos 100 artistas eligen a un representante para ese año exponer en el museo de Moya, en Austria. En ese año quedé como representante. En aquel entonces obtuve bastante apoyo del gobierno local, viajé y presenté mi obra allá. La obra la titulé “Un día gris”. Trata sobre la muerte de un amor. He trabajado mucho sobre temas muy sociales porque eso es lo que me mueve; meterme dentro de la piel del protagonista y sentirlo así no sea mi propia vida.

C.P: Tú decides hacer esas exposiciones en museos de Miami y Los Ángeles, pero porque lo logras tú, es decir, golpeaste puertas y esperaste a ver si te aceptan o no…

M.F.C: Yo soy autodidacta. He realizado talleres y cursos pero no estoy influenciada por ninguna academia. Todo lo he hecho desde la exploración, de investigar y de trabajo diario.

C.P: Pero tú tenías claro que querías ser artista…

M.F.C: Sí, desde la infancia.

C.P: ¿Y por qué no estudiaste Arte?

M.F.C: Porque a mí me ha gustado hacer por mí misma todas las cosas. Empecé estudiando Arte en la Escuela de Bellas artes, pero me retiré. Me matriculé dos veces y me aburrí. Me iba para la casa, leía y ensayaba con materiales. He hecho cortometrajes, cine, video, he explorado todo, pero lo que realmente me ha apasionado es el arte de caballete y llevar a este arte lo que me sensibiliza. Mandé mi trabajo a cualquier cantidad de museos y galerías por mi propia cuenta, hasta que me contestaron dos: una galería y un museo. Pude exponer en la galería, pero no era lo que realmente quería. Quería entrar a las puertas de un museo, pues la galería está más enfocada en la parte comercial y el museo sí se dedica a estudiar la obra. Pude exponer por primera vez en el Museo de las Américas en Miami, ahí presentaron mi obra al Latin Museum en Los Ángeles, en donde también expuse. Luego me fui al Art Museum en Fort Worth. Luego de realizar esas tres exposiciones fue que el director del Museo de las Américas me envía la noticia de que he quedado seleccionada entre los 100 artistas contemporáneos del mundo.

C.P: ¿Antes de eso, vivías del Arte?

M.F.C: Toda la vida he vivido del arte. Cuando tenía 20 años empecé en el Parque del Peñón. Hace 26 años me ubicaba allí y llevaba mi obra. Lo que hacía lo vendía. La directora de ese parque me cogió un odio porque me decía que todo lo que yo hacía no era arte, me sacó del parque y me pidió que no volviera. Posterior a eso comencé a investigar y a explorar más, a trabajar en series, hasta que hice una que se llamó “Amorfos y Abstractos”. Esa la presenté en la biblioteca de la Universidad de San Buenaventura. Después hice otra que la presenté en el Club Colombia, y de esa manera me di a conocer aquí.

María Fernanda Cuartas - Claudia PalaciosC.P: Cuando obtuviste reconocimiento internacional, me imagino que tu obra se valorizó muchísimo.

M.F.C: Se valorizó y se apreció muchísimo. Cuando expuse en Austria me compraron varias obras, así como cuando expuse en Estados Unidos. La serie “Un día en la vida de Raquel” voló. Además, todo lo manejo a gran formato, entre 2 por 1.80 metros. Al año siguiente me pusieron en la revista Arts in América, en la guía de los mejores artistas y galerías. Es una revista que tiene un siglo de vigencia. En 2012, nuevamente en la revista.

C.P: ¿Todo esto ha sido sorpresa para ti?

M.F.C: Todo ha sido sorpresa. Yo siento que eso ha sido apoteósico después de la muerte de mi mamá. Yo no digo que no tuviera talento antes de eso, sino que es como si ella hubiera visto todo mi esfuerzo y la dedicación. Y más porque aquí, por no pisar una universidad, es difícil progresar. Jenny Vilá me dijo que no me dejaban exponer porque no tenía universidad.  Sucede que también ella viene muy influenciada porque su padre era de Barranquilla y es muy fundamentalista. Eso para mí resultó en más ganas de seguir adelante. He presentado también en Dubai, en México, en diferentes ferias de Arte en el mundo, he ganado convocatorias del Banco de la República y otras que no poseen tanta relevancia pero que, finalmente, son importantes. En diciembre de 2012 quedé en el Libro de Oro de los Museos de América y esto lo avala el Blue Star, la Asociación de Museos Americanos y el MOA, que son las entidades que apoyan y vigilan a los artistas. Ser incluida en esas instancias no es sólo por pintar bonito, ya que debo explicar también qué hay detrás de eso.

C.P: María Fernanda, ¿y después de tantos premios sientes presión por la obra que tienes que hacer de aquí en adelante?

M.F.C: ¡Sí, claro! Nerviosa no estoy porque si algo tengo claro es que lo hago con una pasión y un amor maravilloso, con la intención de dejar un legado a mi país. Yo acabo de presentar mi obra en una galería muy prestigiosa que hay en Barcelona, Crisolart Galleries. Allí tuve la oportunidad de conocer tres críticos de arte muy prestigiosos también, entre quienes está Juan Luis Montaner, el director de la Asociación de  Críticos de Europa. Después de que yo reciba la crítica de ellos tres, seré la mujer más feliz del mundo. En este momento el crítico de arte más importante que tiene Europa está estudiando mi obra. Más o menos en 10 días recibiré la crítica de él. A otra de estas tres personas le mandé mi obra y está fascinada con mi trabajo. Otro crítico de arte que se llama Mauricio Cortés, y Eduardo Serrano, crítico de arte en Bogotá, son casos de personas que tienen los ojos puestos en mi trabajo. Eso era lo que más necesitaba yo para poder tener un concepto de la obra muy calificado.

C.P: Pero no dependen de la crítica para calificar tu arte como bueno… 

M.F.C: No, es muy bueno porque es diferente, con un concepto distinto al que se ve hoy en día.

C.P: A eso también quiero ir porque cuando uno habla con Fernando Botero, él dice que el arte contemporáneo es terrible, una basura. ¿Qué  piensas tú de lo que se está haciendo en Colombia respecto al arte?

M.F.C: Que hay un trabajo espectacular. Tú vas por ejemplo a la Galería Casa Cuadrada en Bogotá y ves gente joven exponiendo cosas asombrosas, uno queda aterrado del gran talento que hay aquí en Colombia. Es que está estigmatizado que si no es Fernando Botero, Doris Salcedo u otros pocos, no es válido. Ellos ya tuvieron su época y ya hay gente nueva, y no te hablo sólo por mí. Hay nuevos artistas con unos trabajos absurdamente divinos.

C.P: ¿Tú hablas sólo en pintura?

M.F.C: No, también en arte en general. Como yo he combinado aspectos de otros campos he tenido la oportunidad de ver esos otros trabajos y me asombro del talento que hay. Yo soy admiradora de Araujo Santoyo, su obra es espectacular.

C.P: ¿Por qué no pasa con ellos lo que pasa contigo?

M.F.C: Porque yo me he aventado a tocar las puertas y seguramente por el tema de los críticos. Yo me abrí un hueco en el arte contemporáneo, eso dijo un crítico.

C.P: ¿Crees que si otros artistas colombianos tuvieran esa exposición por fuera, a la crítica, serían igual de bien calificados?

M.F.C: Es que no se han lanzado. Hay muchos artistas que son muy buenos pero no han dado el paso. Yo les digo que se arriesguen, que toquen puertas, que pidan patrocinios, pero que salgan.

C.P: ¿Y según tu experiencia que le dirías a los que quieren ser artistas, que sean autodidactas o que vayan a la academia?

M.F.C: Hay unas palabras muy caras que las dijo Pablo Picasso: “El que es buen artista, tarde o temprano, sale a la luz”. Una vez llegó alguien al taller de él y le dijo que necesitaba dinero porque quería ayudarles a los artistas que no logran despegar, a lo cual Picasso respondió con esa frase. Hay que perseverar, insistir, persistir y resistir. Se debe trabajar con pasión. En esto hay muchísima competencia. Ahorita estoy haciendo un diplomado  de historia del arte con la Universidad Javeriana. Yo le diría también a la gente que quiere comenzar, que la academia es supremamente importante para los conceptos, para adquirir un gran conocimiento, conocer por qué llegaron las vanguardias, en que afecta la guerra a los artistas y diferentes cuestiones, pero también pienso que el arte se lleva es en la sangre. Si uno empieza desde pequeño a hacer poesías o a componer es porque va en la sangre. El arte es del alma.

C.P: ¿Algo más que quisieras decirle a esos que ahora te ven como modelo a seguir?

M.F.C: Para mí es muy importante decirle al artista que no se deje contaminar de todas las corrientes, sino que todo lo que él exprese sea de su interior. Lo que le nazca. No que diga que quiere imitar o parecerse a uno u otro, eso es desastroso. Todos tenemos la capacidad de hacer algo.

C.P: En lo personal. ¿Tú eres casada, soltera, tienes hijos?

M.F.C: Soy felizmente soltera. No tengo hijos. Mis únicos hijos son cuatro gaticos y una perrita.

C.P: ¿Por qué decidiste ser soltera?

M.F.C: Porque soy una persona bastante complicada. ¡El que me aguante es un santo! Vivo un estilo de vida muy diferente al del común. Mi vida es nocturna, me gusta pintar de noche, salir y me acuesto muy a la madrugada. Me gusta vivir sola sin que me digan algo contrario a lo que quiero. Me gusta comer sano. Mejor dicho, soy muy complicada en muchas cosas. Me gusta mi soledad y soy completamente feliz, aunque me hace falta enormemente mi madre, ese es un vacío en mi vida muy grande. Yo vivía con ella, de todos modos ahora siento que la tengo cerca.

C.P: ¿Qué sigue en tu carrera?

M.F.C: Quisiera que Bogotá me diera la oportunidad de mostrarle mi trabajo. Ya he tocado algunas pequeñas puertas, pero quisiera hacer una exposición maravillosa.

María Fernanda Cuartas - Claudia Palacios

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