¿Reactivación Económica, o Megaobras versión 2020?

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Por Jorge Buitrago

Inició en el Concejo Distrital el estudio del proyecto de Acuerdo No.025 “Por el cual se autoriza al Alcalde de Santiago de Cali para contratar operaciones de manejo de deuda pública y demás conexas, en el marco del plan de reactivación económica y social establecida en el Plan de Desarrollo”. Con este se pretende financiar proyectos orientados hacia el capital humano, institucional y físico hasta por la suma de 650 mil millones de pesos, incluidos dentro del Plan de Desarrollo de la administración del Alcalde Jorge Iván Ospina. Tras un análisis preliminar del Proyecto de Acuerdo surgen varias inquietudes.

La primera de ellas tiene que ver con su impacto en las finanzas de la ciudad, pues el crédito dejaría comprometida su capacidad de endeudamiento hasta los años 2031 o 2036 que, sumando el pago del empréstito que le fue autorizado al alcalde Maurice Armitage para invertir en educación, los próximos mandatarios no tendrían capacidad de inversión en sus proyectos.

En segundo lugar, inquietan las obras de infraestructura que se buscan financiar: Boulevard de San Antonio, Prolongación de la Av. Circunvalación, puente de la autopista suroriental con calle 44 norte, entre otras. Si bien son necesarias y serían de gran impacto para la ciudad, la ausencia de diseños y la poca claridad frente a sus costos reales podrían dejarlas en el papel o a media marcha; solamente el Boulevard de San Antonio costaría casi la totalidad de lo que se pide como crédito. En materia de infraestructura la ciudad no puede repetir el error de las “21 Megaobras” en las que se le permitió al mismo alcalde Ospina endeudar a los Caleños por unas obras deficientes en diseños, costos y planeación, que a la fecha siguen sin terminarse en su totalidad.

El proyecto pretende financiar obras de capital institucional como la Política Pública de Ética Interespecie y Protección Animal, dentro de la cual se busca la construcción de un Centro de Bienestar Animal por valor de 17 mil millones, espacio que, si bien es necesario para la ciudad y la calidad de vida de los animales, deja serias dudas sobre su impacto en la reactivación económica. ¿No dinamizaría más la economía contratar el tratamiento de animales con varios centros veterinarios y así apoyarlos para salir de la crisis?

Por último, llama la atención la poca cantidad de empleos que se busca generar en comparación con el monto de las inversiones. Por el rubro de Enfoque Diferencial y de Género se presupuesta una inversión de $15.331.910.400, para apenas impactar 30 empleos, un monto tan grande de recursos no puede llevar a una cifra tan pobre de puestos de trabajo creados. Si bajo esa limitada planeación se buscan direccionar los dineros del crédito, el impacto en materia de empleo dejaría mucho que desear.

Al margen de los temas que inquietan, el proyecto trae varios aspectos positivos. Apostarle a la inversión en el desarrollo de las Áreas de Economía Naranja, los Centros Para el Emprendimiento y Desarrollo Empresarial y Social o el Catastro Multipropósito, sin duda impactarían positivamente en las finanzas de los Caleños y del Distrito. Si de reactivar la economía se trata, este tipo de iniciativas deben ser la prioridad de llegar a aprobarse el proyecto por parte del Concejo.

La pandemia del Covid-19 y las medidas tomadas para contrarrestarlo, trajeron efectos nefastos para la economía de muchos Caleños. La ciudad necesita recuperarse y eso se logra en buena medida con inversión pública, pero es indispensable que dicha inversión sea bien orientada. Los recursos que el alcalde quiere tomar deben priorizarse hacia aquellos frentes que realmente generen un impacto positivo en la economía, el bolsillo de los hogares no da para que los recursos se queden en estudios y obras en el papel o en un montón de lotes comprados. Si la administración Ospina insiste en querer usar el dinero del crédito para financiar de “todo un poco” en su Plan de Desarrollo y no mejora su capacidad de ejecución, Cali corre el serio riesgo de repetir la historia de las Megaobras y terminar de nuevo con una ciudad endeudada por muchos años, bajo la gravedad de que, en medio de una crisis económica como la actual, derrochar recursos públicos mientras millones pierden su empleo, es más que un acto de barbarie.

Adenda: los Caleños y el Concejo tenemos la responsabilidad de velar por que los millonarios recursos del crédito no se vayan el próximo año en las campañas políticas que inician para el Congreso de la República.

 

 

 

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