Rebelión en Venezuela

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Pablo UribePor Pablo Uribe
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Horrorizados hemos contemplado en nuestros computadores, televisores y celulares cómo la hermana república de Venezuela se va desarmando poco a poco, como en la tierra donde nació nuestro libertador, el socialismo del siglo XXI está andando a sus anchas, destruyendo a su paso todo el legado de Bolívar, acabando todo por lo que hace ya siglos nuestro padre fundador cruzó los Andes y derrotó la tiranía del imperio español.

Qué terrible es ver cómo los hermanos venezolanos son atacados sangrientamente por su mismo Gobierno, tan solo porque están exigiendo públicamente sus derechos. ¿A quién no le causaría pavor ver las imágenes de la opresión en Caracas? Ya la sangre no está corriendo en la plaza de Tahrir o en las calles de Aleppo, la revolución y la opresión están al lado, a la vuelta de la esquina, como un incendio listo a propagarse por todo Suramérica.

Todo lo que está pasando en Venezuela: la inflación, la escasés de comida y elementos básicos, la violencia, la opresión, la censura y la destrucción masiva de riqueza, nos está causando indignación y estupor a los colombianos, no nos podemos explicar cómo esto le puede estar pasando a un pueblo que hasta hace unos cuantos años nadaba en la riqueza. Pero lo que definitivamente nos está causando más dolor, es que mientras a nuestros hermanos venezolanos lo están desangrando, nuestro Presidente actúe como un cómplice de este crimen, regalándole su aprobación a Nicolás Maduro a través del silencio.

Santos está dispuesto a sacrificar la democracia venezolana a cambio de una alianza política con el chavismo y ese es precisamente el crimen del Presidente: Juan Manuel Santos no ve la democracia como un valor supremo a proteger, sino como una pieza más en su juego de poder interminable. Santos vendería la democracia con tal de alcanzar sus objetivos, y eso es precisamente lo que está haciendo en La Habana y lo que va a hacer con la rebelión en Venezuela.

No es casualidad que esta revolución haya estallado en Venezuela a tan solo unos meses de la elección presidencial en Colombia, aquellos que creen que podemos ignorar a los venezolanos y dejarlos a su suerte sin consecuencias en nuestro país, están equivocados, pues hay los lazos que nos unen con nuestros hermanos venezolanos, que son invisibles, pero que tienen una fortaleza impresionante, después de todo venimos del mismo padre: del Libertador Simón Bolívar. Repito, los tiempos de la rebelión venezolana no son una coincidencia, pues quienes vamos a tener que elegir presidente en tan solo unos meses somos nosotros los colombianos, y es en esta elección que tenemos que escoger si abandonamos cobardemente a nuestros hermanos o damos un paso adelante, valientemente, para proteger la democracia en la hermana república.

Yo votaré por la valentía  que Marta Lucía Ramírez está dispuesta a desplegar, sé que ella no va a tomar la actitud pusilánime de Santos, sé que ella no va a negociar la democracia, sino que la va a proteger, estoy seguro que ella le dará la mano a la rebelión venezolana, para extirpar de una vez por todas las tiranía en Latinoamérica.

Sé que el pueblo colombiano también va a elegir a Marta Lucía, porque no vamos a sacrificar la democracia por la que hemos luchado por más de 50 años a cambio de una paz impune y de papel. Los colombianos tenemos la democracia más antigua de Latinoamérica porque hemos estado dispuestos a dar la vida por ella, pero también porque en plena guerra de independencia nuestros hermanos venezolanos estuvieron dispuestos a sacrificar sus vidas por nuestra libertad, ha llegado la hora de dejar la cobardía a un lado y de dar un paso al frente por Venezuela.

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