Registro Mercantil debería retornarse en apoyo gremial local

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Por: Gustavo Muñoz Sinisterra

Dirigente gremial del Valle del Cauca

Presidente Grupo Multisectorial

Los empresarios acabamos de pagar un impuesto más a las Cámaras de Comercio: la renovación anual del registro mercantil. Que toma como base para calcularlo el total de nuestros activos (efectivo, bancos, cartera, inventarios, equipos, vehículos, etc) y con unos cálculos que la mayoría de los contadores desconocen y que solo se limitan a ingresar al sistema de la entidad los datos de los estados financieros, tanto de balance General como de Ganancias y Pérdidas, donde asombrosamente, así el negocio en el año haya arrojado pérdida, te liquida un impuesto a pagar.

Si no lo haces a marzo 31, esto te limita en algunas acciones mercantiles como el no registro de actos societarios ante terceros, al no quedar actualizado tú registro y el sello “resaltado” en tus certificados de existencia y representación legal de no haber renovado, documento que exigen permanentemente las entidades financieras, proveedores y procesos de licitación y contratación de servicios.

La tendencia en algunos países más desarrollados está en torno a la eliminación de este impuesto a los empresarios y que las Cámaras de Comercio actúen más como entidades de apoyo en asociatividad, ruedas de negocios, investigación de mercados, acceso a conocimiento y últimas tecnologías. Es más, la infraestructura de personal es mucho más pequeña y menos costosa.

Mientras Colombia se va alineando a las tendencias globales, vemos como en las 2.570.000 empresas naturales y jurídicas y las 250.000 organizaciones sin ánimo de lucro inscritas en las 57 Cámaras de Comercio que existen en Colombia, bajo la sombrilla de otra entidad que es Confécamaras, el 85% son Microempresas, el 11% son pequeñas empresas, el 3% son medianas empresas y el 1% son grandes empresas.

Las micro y pequeñas empresas que representan el 96% de las empresas constituidas aportan el 50% de este “impuesto” recaudado por las Cámaras de Comercio. La pregunta es: ¿En qué están invirtiendo las cámaras de comercio ese 50% del total recaudado que favorezca directamente a la Micro y pequeña empresa?

Los empresarios no perciben este retorno y por eso se vuelve un “impuesto” más. Las Cámaras de Comercio deberían fomentar al asociatividad apoyando a los gremios locales, que no tienen estructura nacional que les permiten operar proyectos de los diferentes ministerios y hacer lobby con el gobierno central y por lo tanto carecen de recursos para garantizar su sostenibilidad y brindar productos y servicios a micro y pequeños empresarios, que no se asocian a los gremios nacionales ya que su liquidez no le permite asumir más erogaciones de su flujo de efectivo, así se argumente que es descontable, pero recordemos que la mayoría de estas microempresas luchan cada año por dar utilidad.

Las Cámaras de Comercio, el Ministerio de Comercio, la Dian, las Secretarías de Hacienda municipales y departamentales y hasta las Cajas de Compensación, que son los principales recaudadores de impuestos y receptores de “aportes obligatorios”, conocen que los micros y pequeños empresarios son uno de los motores más importantes en la generación de empleo, de ingreso y por lo tanto dinamizan el consumo en bienes y servicios locales.

Entendiendo esto, no es comprensible porque cada vez hay que pagar más impuestos, más aportes obligatorios, más IVA que no se ha recaudado, anticipar el impuesto de renta (CREE), subsidios y pérdidas en servicios públicos, sobretasas, 4×1000 y muchos otros que se suman a la reforma tributaria que aparece cada dos años.

Esperamos que las Cámaras de Comercio tomen conciencia de la importancia del 96% que representa el tejido empresarial en Colombia y en el mundo y dejen de verse como un recaudador más de impuestos.

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