Responsabilidad con Cali

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Michel MayaPor Michel Maya

@Michel_Maya

Actualmente la Comisión de Presupuesto del Concejo de Cali estudia el proyecto de Acuerdo 040, que busca extender y comprometer las vigencias futuras excepcionales del 2014 al 2017 por valor de $380.000 millones para financiar las segundas veintidós Megaobras y avanzar con el plan de obras aprobado en 2008.

Como concejales y ciudadanos hemos manifestado la preocupación de continuar sin la financiación garantizada. No podemos permitir los errores cometidos en el pasado de aprobar obras sin plan de movilidad para la ciudad, ni estudios técnicos. La conveniencia de las obras debe pensarse sustentada en el modelo de ciudad que se promueve, «la ciudad que queremos»: una ciudad del siglo XXI, próspera, sostenible y humanamente justa. Para ello, es necesario contar con los soportes técnicos que permitan priorizar las obras que se van a construir, a partir de criterios técnicos, de movilidad, infraestructura y beneficio social para la ciudad.

Públicamente hemos manifestado la necesidad de  contar con un nuevo Acuerdo Municipal que incluyan las obras para las cuales existen recursos garantizados, es decir contratar lo que se pueda construir con $327.000 millones, dinero que se lograría recaudar por concepto de valorización y del   posible reconocimiento de Emcali.

No quiere decir esto (como algunos han querido entender o hacer entender) que estamos proponiendo que se paralicen las obras,  de lo que se trata es de ser responsables fiscal y socialmente con la ciudad y sus contribuyentes. Aún estamos en deuda de las primeras 22 obras y se está solicitando extender vigencias futuras hasta el año 2017. Cuando los recursos son escasos como es el caso de Santiago de Cali, hay que entender que si bien la infraestructura de movilidad es necesaria, esta no es la única prioridad de la ciudad.

 En las primeras 22 Megaobras se proyectó una contribución de $570.000 millones, pero el recaudo llegó a $380.000 millones, es decir, el 68.5 %. La expectativa de la Administración para 2014, 2015, 2016 y 2017 es tener un recaudo de $380.000 millones; sin embargo, (teniendo en cuenta el comportamiento de los anteriores cuatro años) si el escenario se repite, el recaudo real sería de $260.000 millones y el Municipio tendría que buscar financiación ya no por $337.000 millones, como se plantea por parte de la Secretaría de Obras y Valorización, sino de $548.000 millones que faltarían para financiar todo el paquete de segundas 22 obras que cuesta $808.000 millones, los cuales saldrían de aportes de la nación, Emcali y los recursos de libre destinación del Municipio.

La primera opción (la Nación) es incierta y casi que imposible; primero, porque  no existe un documento de compromiso real que garantice esa posibilidad; y, segundo, porque las obras que estén siendo financiadas por contribución de valorización no pueden ser también financiadas por la nación, pues sería una doble financiación. En segundo lugar, comprometer $500.000 millones solo para infraestructura, sería algo desproporcionado, ¿No tenemos otros temas urgentes por resolver? ¿Vamos a dejar de invertir en educación y atención a población en condición de vulnerabilidad?

 Más allá de la conveniencia o necesidad de contar con más puentes, más vías, el tema de fondo es la responsabilidad con la ciudad, pensar en lo que queremos para la ciudad. ¿Será que la visión es contar con una moderna infraestructura para movilidad, pero con grandes debilidades en el tema social, ambiental y educativo? Lo que está pasando en Brasil con los torneos deportivos y la visita del papa no nos deja profundas reflexiones.  Continuar con un plan de obras que no está financiado totalmente implicaría para la ciudad un compromiso financiero por casi diez años, es decir, las dos administraciones siguientes tendrían que continuar pagando Megaobras.

 Otro tema al que poca atención se le ha prestado es la participación de Emcali en la financiación de las Megaobras, de acuerdo con la Administración Empresas Municipales estaría a cargo de $304.000 millones para trabajos de redes, obligación que podría comprometer nuevamente la estabilidad financiera de la entidad, tal por eso fue que esta semana, en la Comisión de presupuesto, de manera responsable, el nuevo gerente encargado de la empresa, el Dr. Óscar Armando Pardo, manifestó que la decisión de responder por este monto no la puede tomar solo, sino con su junta directiva, que aún no ha sido nombrada, dado que la Administración está en el proceso de entender qué es lo que está recibiendo de parte de la Nación, que la tuvo intervenida  por trece años.

 En 2012, Emcali reportó utilidades por $215.000 millones, ¿La obligamos a pagar un valor mayor a sus utilidades? Adicionalmente, recordemos que la empresa tiene una obligación con la nación por más de un billón de pesos. ¿Estará en la capacidad de asumir esa deuda?

 Respecto a la posible tercera fuente de financiación, que serían los recursos de libre destinación del Municipio, de acuerdo con el documento marco fiscal de mediano plazo 2013-2022, entre los años 2014 y 2017 los ingresos corrientes de libre destinación (ICLD) que quedarían después de gastos de funcionamiento (los cuáles asumen que caerán de representar el  48 % al 39 % de estos ingresos de libre destinación) serán de $1,7 billones, lo cual quiere decir que lo que faltaría por conseguir para financiar las Megaobras ($548.000 millones) representa la tercera parte de los ICLD de esos cuatro años. ¿Qué pasaría con el resto de inversión pública necesaria para los demás sectores?

 La decisión debe ser responsable debe buscar el bien general y optimizar los recursos de los caleños.

 

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