Sacrificios que valen la pena

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El apellido Ortiz ostenta un capítulo especial en el fútbol de nuestro país; cada vez que se nombra, las mentes se remontan a la época dorada del balompié nacional. Willington José Ortiz Palacios, o mejor: ‘El Viejo Willy’, fue uno de los mayores referentes de las escuadras de Cali, con quienes jugó durante ocho años, y alcanzó cuatro títulos locales.

Willington, delantero de profesión que marcó 214 goles durante su carrera, es recordado por su elegancia y destreza a la hora de jugar, habilidades que heredaría su sobrino Julio César Ortiz Valencia, quien también se dedica al fútbol y actualmente milita en el América de Cali.

La hinchada roja lo tiene como uno de sus favoritos

Julio César Ortiz, nacido en Cali el 3 de marzo de 1989, es un jugador apasionado, que da el todo por el todo, siempre tratando de honrar el legado que dejó su tío en el fútbol colombiano. Aunque es notoria su habilidad para ir al ataque, ‘El Emperador’, como es llamado en el medio, se desempeña como lateral por izquierda, aunque su destreza con el balón le permite apoyar a sus compañeros en defensa y aportar en la búsqueda de gol.

Comenzó su carrera a los diez años en la escuela de fútbol de su tío, de la cual salió para sumarse a las divisiones inferiores del Deportivo Cali, equipo con el cual tuvo la oportunidad de viajar a Argentina para jugar un cuadrangular en donde el anfitrión fue Boca Juniors. Posteriormente se fue a Bogotá para unirse, en esta ocasión, a las divisiones inferiores de Millonarios; y hace casi tres años hace parte del equipo profesional del América de Cali.

Este jugador de 1.69 cm de estatura menciona que llegó a La Mechita gracias a su padre y su tío. “Willy me da muchos consejos, me recomienda que no baje la guardia y que aproveche las oportunidades que se me dan. Mi papá también me habla bastante y siempre está pendiente de mí”, puntualiza el joven lateral.

La habilidad de Ortiz con el balón es proporcional a la destreza que tiene con los números. Estudia Contaduría Pública en la Universidad Libre, cursa décimo semestre y espera graduarse en diciembre próximo.

Aunque combinar el fútbol con la contaduría no le ha sido para nada fácil, Julio César asegura que siempre ha tratado de mantener su carrera, porque como él mismo asegura, “esto es como el fútbol, si uno lo suspende le coge pereza”, y agradece siempre a Dios por la oportunidad que le brinda de poder estudiar, ya que con mucho esfuerzo ha logrado sacar la profesión adelante.

A diferencia de muchos jóvenes, su gusto por las matemáticas surgió desde el colegio, siempre le fue bien con este tipo de asignaturas; tanto, que por eso se decidió por la contaduría antes que por la odontología, carrera para la que también sentía tener vocación. Ahora  está satisfecho con su elección, puesto que considera que la contaduría abre muchas puertas, “uno no se va a quedar varado en ningún momento con esta carrera”, menciona el jugador.

Sus horarios, distribuidos entre los entrenamientos con el América y las clases en la Universidad, son casi maratónicos. Entrena de lunes a viernes de ocho a diez de la mañana, llega a su casa a descansar, almuerza y por las tardes el poco tiempo que le queda lo ocupa en hacer los trabajos para las clases que inician a las 6:30 y que se extienden hasta las nueve de la noche. Considera que esta rutina es desgastante, pero asegura que “la vida exige sacrificios para llegar a ser alguien, lo he tenido presente durante toda mi carrera”.

La vida de un futbolista se divide entre partidos, entrenamientos, concentraciones y viajes a diferentes ciudades, situaciones que no dejan mucho tiempo libre. Sin embargo, nada   de esto le ha impedido a  Julio César Ortiz continuar con sus estudios, y aunque ha tenido que hablar con los profesores para que le excusen sus inasistencias, y se ha encontrado con algunos que no han sido flexibles, destaca que la Universidad y el Decano sí le han ayudado en su proceso formativo como contador.

A pesar de que no cuenta con mucho tiempo para reunirse con sus compañeros de clase y que desde las concentraciones tiene que adelantar sus trabajos grupales, ellos lo admiran por el reto que se ha puesto en la vida y la forma como lo está afrontando. Su mejor amigo en las aulas, con quien ha estudiado toda la carrera, es Bladimir Mera Soto; él es quien le colabora para no atrasarse en las clases  para que pueda presentar sus trabajos y parciales.

Para Bladimir, es interesante que su compañero Ortiz alterne los números y las calculadoras con los balones y los guayos ya que, como relata, le ha tocado ingeniárselas para presentar los trabajos una que vez sale de las concentraciones. A su amigo lo aconseja diciéndole que no se rinda, que siga adelante ya que se encuentra a punto de llegar a la meta y levantar el diploma que lo acredita como contador, además, que de esta manera puede sentar un precedente frente a otros futbolistas.

El jugador americano encontró su primer gol como profesional este semestre contra Alianza Petrolera

Como lo hace en las canchas de fútbol, Julio César en las clases trata de dar lo mejor, “para vivir de mi profesión, cuando se me acabe el fútbol”, asegura.

El profesor Oscar Eduardo Turriago, que  aunque lleva poco tiempo de conocerlo,  le ha colaborado con el problema de las inasistencias y la entrega de trabajos. Este docente cree que ser profesional del fútbol con un nivel académico alto  da un mejor perfil como ser humano. Y lo considera un estudiante con excelentes condiciones.

Ya en el equipo americano, sus compañeros, quienes no eligieron una profesión adicional al fútbol, lo ven como un ejemplo a seguir, situación que enorgullece a Julio César porque sabe que ha ayudado a incentivarlos para que también emprendan esa competencia que él está a punto de culminar.

El cuerpo técnico de los Diablos Rojos, encabezado por Eduardo Lara, también ha tenido participación en la formación de Julio César, lo han apoyado pues les gusta que los jugadores estudien y, mientras sigan respondiendo con el equipo en todo sentido, les parece que es una buena forma para que aumenten y mejoren su estilo de vida.

La familia Ortiz Valencia ha sido muy importante en su vida, tuvieron un rol vital para que ‘El Emperador’ empezara sus estudios Universitarios. Han sido ellos, especialmente su padre, quienes lo han apoyado económica y emocionalmente desde que inició las dos carreras. Su tío, ‘El viejo Willy’, también toma partido, al mencionarle que el haber tomado la decisión de estudiar y capacitarse le parece una buena elección, porque la carrera del fútbol es muy corta y después de que se acabe puede continuar con la carrera profesional sin inconvenientes.

Julio menciona que fuera de las canchas se ve trabajando en una empresa de contadores públicos que tiene pensado abrir con algunos compañeros de clase. Sus mayores anhelos son culminar la carrera universitaria, seguir creciendo como jugador y persona, ascender de categoría al América de Cali, que como menciona es un equipo importante en el país,  además de tener la oportunidad de jugar en un equipo en el exterior y, por qué no, en el Arsenal de Inglaterra.

La relación que este jugador tiene con la hinchada escarlata es buena; siempre está atento a comentarios, consejos, dispuesto a fotografías y autógrafos. Julio César les agradece constantemente por su apoyo incondicional demostrando sus habilidades en el terreno de juego, dando una buena impresión en cada salida y siendo una muralla en la zona defensiva del equipo.

La superación personal en la vida de este joven jugador siempre está presente y no solo es futbolísticamente. Aunque se juega el fútbol, también se puede vivir de él, siempre y cuando se tengan las cosas claras, en su caso, poder estudiar para poder también ganarse la vida con una profesión universitaria.

Julio Cesar Ortiz deja un mensaje muy claro para sus compañeros y colegas, y es que se preparen, que es muy importante estudiar para tener otras oportunidades. “El ser jugador profesional no te dura toda la vida, es mejor seguir capacitándose para que el día de mañana se pueda tener un nivel intelectual alto y poder vivir de otra profesión más adelante”.

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