Salud ambiental en Colombia

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Luis Eduardo Lobato - Nueva Por Luis Eduardo Lobato Paz
Centro Interdisciplinario de Estudios de la Región Pacífico Colombiana, CIER
Universidad Autónoma de Occidente

Uno de los logros académicos más importantes en las últimas décadas ha sido el análisis de lo ambiental desde una perspectiva interdisciplinar y bajo los presupuestos que hay en la interconexión entre los factores sociales, económicos, políticos culturales y medioambientales.

Continuamente nos preguntamos qué tanto se ha mejorado o no la calidad de vida de los seres humanos en los últimos tiempos. Se reconoce que ella no está asociada sólo al crecimiento económico de un país sino que intervienen otros indicadores, entre ellos la salud. Pero también en este sentido se ha avanzado hacia otra concepción en la que se estipula que los factores que pueden afectar la salud de nuestra  población, no se reducen sólo a los agentes físicos, químicos o biológicos; que se deben incluir aquellos que afectan los ecosistemas como el cambio climático, la pérdida de la biodiversidad y la deforestación. Esto es lo que se ha denominado salud ambiental.

La pérdida de biodiversidad influye directa o indirectamente en la generación de condiciones para la salud de las personas. Las intervenciones del hombre y la sociedad sobre la biósfera han afectado los componentes tierra, aire, mar que comparte con los demás seres vivos. Lo cual ha producido desequilibrios ambientales que se perciben en la destrucción de las cadenas tróficas y esto se refleja en la sobrepoblación de especies que pueden desencadenar epidemias o la cuasi desaparición de aquellas que permitían mantener un control sobre vectores o factores de propagación de enfermedades.

El cambio climático influye en la creación de posibilidades para la aparición de enfermedades en zonas en las cuáles había pocas probabilidades de desarrollo o la reaparición de algunas que estaban casi erradicadas. Esto tiene que ver con la elevación de la temperatura en zonas que anteriormente eran templadas y en otros casos por los cambios extremos en el régimen de lluvias. Se pasa de una ola de invierno a otra estación de un tiempo seco extremo y se afectan varias zonas del país.

Conectando estos aspectos con el registro de enfermedades en Colombia que encontramos:

La tuberculosis que había sido prácticamente erradicada en el país volvió a ser un problema recurrente. En 2010 se registraron 11.200 casos. La falta de agua para garantizar adecuadas condiciones sanitarias puede potenciar esta enfermedad. Su contraparte un régimen elevado de lluvias, contribuye a elevar las posibilidades de aparición de ella entre población susceptible de contraerla. Los grupos sociales que están mayor riesgo son los desplazados por la violencia que tienen que vivir hacinados, aquellos que están en medio del conflicto armado y no pueden garantizar su seguridad alimentaria y capas de la población urbana y rural que viven en condiciones de pobreza extrema.

El dengue que afectaba a la población que vivía cerca de la zona de bosque tropical, en especial al continente africano, se ha extendido por varios países del mundo y  Colombia no   ha sido la excepción. No afecta solo a la población que vive cerca a las selvas tropicales, su influyo se siente tanto en departamentos como el Valle y Antioquia que tienen parte de su territorio de bosque tropical y en otros de la región andina como Cundinamarca, Tolima y los Santanderes. En las ciudades capitales de esos departamentos,  que se caracterizan por procesos acelerados de urbanización, el número de casos registrado es alto. La problemática es tal que de 49.361 casos registrados en 2012 se contabilizan 110.036 en lo corrido de este año según el Instituto Nacional de Salud.

Entre las explicaciones que se da para para la expansión del dengue están las variaciones de cambio climático que posibilitan las condiciones para la reproducción de los mosquitos vectores del virus: formación de charcos  o almacenamiento de agua voluntaria o involuntaria en diferentes recipientes. También se le asocia a la deforestación paulatina de bosques que obligan a los insectos a trasladarse cada vez con mayor profusión a los núcleos urbanos.

Otra de esas enfermedades asociadas al cambio climático es la malaria. No solo se corre el peligro de contraerla en las zonas bajas sino que se reportan también casos en zonas templadas del país. Si bien se pasó de 119.000  casos registrados en 2010 a 60.000 en 2012, su incidencia sigue siendo alta.

El registro de estas tres enfermedades nos muestra la magnitud del impacto que ha tenido el cambio global, la deforestación y la pérdida de biodiversidad sobre la salud en Colombia. Podríamos añadir a estas,  el incremento de enfermedades respiratorias agudas en la población infantil y adulta mayor por los altos grados de contaminación atmosférica de las ciudades e igualmente de problemas gastrointestinales asociados a la contaminación de fuentes hídricas.

Estos ejemplos nos sirven para reflexionar que es necesario que la salud ambiental empiece a ser considerada como uno de los aspectos claves de los planes de desarrollo, local y regional, con el fin de prevenir o estar alerta sobre la reactivación de muchas enfermedades que ya teníamos controladas. De lo contrario esa combinación de deterioro de los ecosistemas y de las condiciones socioeconómicas de los colombianos va afectar nuestra calidad de vida y va a representar una inversión muy alta del presupuesto nacional para atender el aumento exponencial de varias de estas enfermedades.

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